
Con resaca de un diciembre en total abstinencia, una fiesta de miniaturas con grandes anhelos y unos carnavales donde lo menos que hice fue rendirle culto a la carne; volvemos después de unas semanas con pierna de yeso de escasas de firmas y una tortuosa medicación fruto de disputas futboleras que harían revolcarse de dolor al mismo Maradona.