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Bolivia: Renuncia Inaceptable

Bolivia está, una vez más, en una encrucijada, sin duda, una de las peores de los últimos tiempos o, quizás, de su existencia. La falta de civismo, la falta de amor por la Patria y, sobre todo, la falta de educación y cultura de ciertos sectores ciudadanos, están llevando al país al borde del abismo. El presidente Carlos D. Mesa Gisbert ha sido muy claro en su mensaje al pueblo boliviano difundido anoche por radio y televisión: "El país está bloqueado", dijo el Presidente y acusó frontalmente al dirigente cocalero Evo Morales y al dirigente vecinal de El Alto Abel Mamani, así como a otros "líderes" empeñados en bloquear a Bolivia y a los bolivianos, de provocar la peor crisis que puede conducir al descalabro más dramático de la Nación boliviana.
Lo hemos dicho en muchas ocasiones: "La ignorancia es atrevida y peligrosa". Y es que ciertos líderes, carentes de criterio económico, social o cívico, tienen sí la negativa y funesta capacidad para bloquear caminos, carreteras, aeropuertos, calles, avenidas y, en general, bloquear la vida misma del país; bloquear a todos los bolivianos que quieren trabajar, que quieren producir y que quieren contribuir al desarrollo nacional y al bienestar del pueblo, especialmente de los sectores más necesitados.
El Presidente ha dicho claramente a esos conductores de masas que están bien para bloquear, pero son incapaces para trabajar y construir. Es una verdad que hemos estado sufriendo desde hace varios lustros y que se ha agudizado en los últimos tiempos. El cocalero Evo Morales, apoyado económica y doctrinalmente por el castrocomunismo, el chavismo y otras corrientes foráneas, quiere llegar al poder por las malas a sabiendas de que no podrá hacerlo por las buenas. Y el Presidente le ha dicho claramente: "fácil es bloquear, pero nada fácil es gobernar".
El presidente Mesa ha dicho todo lo que tenía que decir con claridad absoluta. Si hay quienes no han comprendido su mensaje, es porque no quieren comprender; porque su norte es otro, su objetivo es crear conflicto y destruir a Bolivia. Ante tan dramática realidad, ha anunciado que presentará este lunes, al Congreso Nacional, su renuncia al cargo de Presidente Constitucional de la República. Demás está decir que la inmensa mayoría de los bolivianos está de acuerdo con que esa renuncia no debe ser aceptada por el Congreso, bajo ningún punto de vista. Al contrario, el Congreso debe otorgar al presidente Mesa todos los poderes necesarios para gobernar el país y procurar, contra viento y marea, la paz entre los bolivianos y poder, así, avanzar por mejores caminos hacia mejores metas.
El pueblo al que los medios de información interpretan, considera que la renuncia del presidente Mesa es inaceptable, pero también considera que, con la Constitución y las Leyes de la República en la mano, su Gobierno puede y debe apelar a todos los medios a su disposición para dar fin al estado de intranquilidad que unos cuantos agitadores están diseminando por doquier, causando angustia y desesperación en la familia boliviana. El presidente Carlos Mesa no puede ni debe renunciar. Con la venia del pueblo, tiene que gobernar con mano firme frente a la anarquía y el caos y hacer posible la paz entre los bolivianos, Dios mediante.
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