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They, robot

They, robot

Los robots de Isaac Asimov, en Yo, robot, son máquinas capaces de llevar a cabo muy diversas tareas, y aunque carecen de libre albedrío, se plantean a menudo a sí mismos problemas de "conducta humana". No es, claro, la única muestra ficticia donde los robots se cuestionan sobre su relación con los humanos. Pero estas cuestiones se resuelven en "Yo, robot" en el ámbito de las tres leyes fundamentales de la robótica, concebidas por el mismo Asimov, y que no dejan de proponer extraordinarias paradojas, que a veces pueden explicarse por errores de funcionamiento y otras por la creciente complejidad de los "programas". Estas paradojas no son sólo ingeniosos ejercicios intelectuales sino y además una fascinante indagación sobre la situación del hombre actual en el universo tecnológico y en relación con la experiencia del tiempo y la historia. (Yo, robot)

La realidad no es muy lejana “nuestros” robots, no se alejan tampoco a los robots de Asimov, actualmente los robots efectúan cirugías, se reproducen y se reparan a si mismos (video), corren (video), se caen (video), los pequeños humanoides ganan espacios en el desarrollo de la robótica que está acelerando, no es raro entonces que un grupo de científicos, académicos, futuristas y escritores de ciencia ficción, redacte un código de ética para robots -antes de que computadoras y robots superinteligentes puedan escapar a nuestro control- (recuerdan al buen HAL 9000) tal y como lo haría Isaac Asimov en 1950.

Las tres leyes robóticas

1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes están en oposición con la primera Ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no esté en conflicto con la primera o segunda Leyes.

Manual de Robótica (1 edición, año 2058)

Según Park Hye-Young, ministro del equipo de robots, las leyes dictadas por Asimov en su novela de ciencia ficción, serian los lineamientos a seguir para establecer las reglas del futuro.

A primera vista, estas reglas nos conducen al esclavo perfecto. Obediente y sumiso, un robot no sólo nos obedecerá ciegamente, sino que además será incapaz de hacernos daño e incluso se protegerá a sí mismo. La realidad será diferente, pues Asimov, a lo largo de toda su obra será capaz de demostrarnos la imperfección de estas 3 leyes doblándolas y redoblándolas, estirándolas hasta el punto de ruptura, para hacernos ver desde un punto de vista filosófico y lógico, que la realidad es bien distinta, ya que sin quebrantar estas leyes, en determinadas circunstancias, se llega a resultados "no esperados" a priori.

Será interesante ver, en un futuro, si las nuevas leyes de la robótica no son tan maleables como lo fueran para los robots de Asimov, en caso de que fueran perfectas habrá que ver la otra teoría del gobierno británico de unos robots civilizados que exigen también derechos, iguales al de los humanos; teoría que nos devuelve a Asimov que nos habla de la posibilidad de que un robot de apariencia humana ocupe un cargo político de relevancia - conflicto inevitable, donde abiertamente, se habla de un mundo regido y gobernado por Máquinas Pensantes que actúan en pro de la humanidad, anticipándose a cualquier intento por parte de los humanos de acabar con esta situación de dominio robótica- o que también nos recuerda a Harry Harrison y otro dilema que plantea su robot 13B-44-K cuando este se enamora de una humana “Soy un robot.. un robot... debo de haber olvidado que soy un robot... ¿qué puede estar haciendo aquí un robot?... un robot no puede amar a una mujer... una mujer no puede amar a un robot... sin embargo ella ha dicho que me amaba... pero yo soy un robot... un robot...” (el robot que quería aprender), otro conflicto inevitable desde un flanco “mas humano”. Al final el dilema asimoviano se repetiría en la realidad ¿qué es lo que nos hace realmente humanos? ¿qué es lo que nos separa en realidad de los robots?

Pero ese es el lado bueno, una convivencia inevitable donde las leyes son acatadas, junto con los derechos robóticos, en un constante roce de dilemas lógicos y filosóficos. En caso contrario, donde las leyes simplemente sean quebrantadas y los derechos pisoteados, habrá que preparase para una guerra entre robots y la resistencia humana.

Lea también:
Yo, Robot, de Isaac Asimos (fantasy Mundo).
Los robots podrían reclamar derechos (BBC Mundo).

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