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One hundred dollars Baby

One hundred dollars Baby Todos mis sinsabores con la moneda americana surgio cuando lei la noticia esa que decia que habia cierta serie de billetes de 100 dolares que "parecian" falsos. ¿PARECIAN????....

El rostro impávido detrás de la vitrina me dijo, muy busto parlante: “Lo siento, pero este billete de cien dólares no lo estamos aceptando”. Antes lo jala y lo estira, a trasluz impúdicamente observa del envés y del revés la cara de desgano de Franklin que no se inmuta y el billete me es devuelto como si fuera una pizza. “¿Es falso?”, pregunto con cara de medio culpable y medio víctima. Mientras estiro la mano para recuperar el papelito sospechoso me acuerdo de aquella prueba que estilan algunos cronopios agarrando el billete cuestionado de una esquina y batiéndolo frenéticamente ante la mirada azorada del rostro impávido de un cajero para, luego, decir, “¿vio?, Franklin no se despeinó, ergo, el billete es verdadero”. Empero, la tarde está que arde y no está para juegos y vuelvo a preguntar: “¿Es falso?”.

Detrás de la vitrina el rostro impávido me dice que no, que no es falso, pero que tampoco es verdadero. “Es dudoso”, responde con cierto aire de suficiencia, “porque así lo dice un comunicado de Asoban”. No se puede creer, pienso, y le pido el comunicado de marras mientras susurro que este es el principio del fin del capitalismo, que el dinero es el equivalente general para el intercambio de mercancías, que no hay que confundir valor y precio, que Marx escribió el parágrafo cuarto del primer tomo de Das Kapital y que etc., pero el rostro … impávido. Leo el instructivo de Asoban y quedo perplejo porque advierte que una serie, la serie B2 del año 2001, es sospechosa de falsificación. Ajá, pienso en vez de Alá: B se refiere a Bin Laden, 2 eran las Torres Gemelas y 2001 el año de los avioncitos en los cielos de Nueva York. Más claro agua, pero el asunto es turbio.

Como el rostro impávido no tiene la culpa del asunto, guardo el billete “dudoso” y me pregunto qué haré con este fetiche interdicto; interdicto, porque si no es verdadero no sirve para los bancos y si no es falso no puede ser decomisado. Ni chicha ni limonada. En suspenso, como la nueva ley de hidrocarburos, a punto de hacerse gas —mi billete, no la ley— sino aclara las cosas el muy serio Federal Bank de los gringos, de cuya seriedad se ufana el Mr. Embajador porque esas cosas sólo pueden ser obra de los peruanos, a ver.

Pienso en alternativas estilo free-rider, también se me ocurre visitar otros bancos, pero otro rostro impávido en una tarde, me da flojera. Entonces, me dirijo al Prado y transformo mi billete verde de Franklin en ocho rojos de Gabriel René Moreno gracias a la convicción de un librecambista que me dice: “No pues. Al pan, pan y al vino, vino, un billete no puede ser medio falso ni medio verdadero, porque sino la economía sería como la vida en los boleros". Así es... todo el lio por "One hundred dollars"."
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1 comentario

Miguel (MABB) -

Aca te va un link para que chequees si tus dolares son verdaderos.

http://www.moneyfactory.com/section.cfm/4/32/322

Gracias por avisarme del blog de Bolivar. Ya esta en la lista.

Saludos.
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