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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2007.
Un George Harrison insuperable. "I look at you all see the love there that´s sleeping, while my guitar gently weeps..." Que Harrison haya sido infravalorado en su carrera de Beatle no se nos es raro al tener que competir con dos genios compositores como Lennon y McCartney, pero aun con ambos en un escalón superior de notoriedad, George Harrison se dio el placer componer entre la basta discográfica beatlera una de las mas grandiosas canciones que roza la perfección. Precisamente fue en el ecléctico álbum blanco -gestado en aquel viaje que Los Beatles realizaron a la India- de donde oíamos el Revolution de Lennon y la satánica Helter Skelter de McCartney, donde Harrison hizo uno de los mas grandes aportes de su carrera (en una etapa que tenia un talento en bruto que después la afinaría como solista para llegar maleado hasta su espectacular disco solista “All Things Must Pass”). While My Guitar Gently Weeps, la obra maestra mágica de Harrison que fue inspirada por la primera frase del libro chino de los cambios llamado "I Ching" y decidió escribir una canción con la primera frase que encontrara en un libro. La frase fue "gently weeps" (llora suavemente). Despliegue de talento e inspiración de Harrison. El tema es el primer intento de utilización de una grabadora de ocho pistas. Lo que resalta de la canción es la guitarra, pero no es de George quien pese a ser la primera guitarra del grupo mas popular de la historia no encontró el virtuosismo suficiente para hacer que su guitarra "llorase suavemente" y, después de varios intentos erráticos, fue al “mano lenta” Eric Clapton a quien pidió que fuese él quien tocase la guitarra. Clapton al principio se negó, "porque nadie toca con los Beatles", pero la guitarra que se oye llorar finalmente en el solo supremo del While My Guitar Gently Weeps es la Gibson Les Paul de Eric Clapton. Una versión acústica salio en el disco Beatle, Anthology, claro que carece del solo de Clapton pero no deja de ser una magnifica obra maestra. Una reedición mas nueva, también acústica pero completamente diferente con remezclas, arreglos de cuerdas y un sonido renovado sale en la banda sonora del Circo du Soleil en su espectáculo Love que termina como álbum recopilatorio Beatlero del mismo nombre Love (2006). De traducción difícil. La ultima estrofa de ambas versiones la del White álbum (1968) y la del Love (2006) difieren entre si. Sonoramente, compositivamente es difícil de describir semejante joya musical, la tonalidad menor de esta composición de Harrison nos hace ingresar en una atmósfera plagada de emociones y sentimientos. Cuando permanecemos en ella sentimos que a cada lágrima que deviene y cae por el cuerpo de la Gibson Les Paul, le corresponderá otra que deberá recorrer inexorablemente nuestras mejillas. No es posible oír esta canción sin sentir que la melancolía se apodera de nosotros, dejándonos expuestos al más hermoso de los llantos: el de la música, el de la guitarra... el nuestro. Velas, silencio, lagrimas… ovación. En Audio 1: The Beatles - While My Guitar Gently Weeps (White Album, 1968). En Audio 2: The Beatles - While My Guitar Gently Weeps – Acoustic (Love, 2006). The Beatles: While My Guitar Gently Weeps - Mientras mi guitarra llora suavemente Te miro toda, veo al amor allí durmiendo Escuche también: Sin la más mínima intención de hacer una apología a la masacre o alimentar el morbo, Fincher nos llega con una nueva película basada en asesinos seriales, sub género que le deber mucho a su obra. Con sus casi tres horas de duración, Zodiac resulta ser una película mas liviana que Seven -cansina por momentos para el que busca violencia gratuita y finales sublimes- basada en la historia real de aquellos crímenes en serie sin resolver mas intrigantes de la historia del que se hacía llamar Zodíaco y que enviaba cartas a los periódicos jactándose de los asesinatos que cometía además de mandar mensajes encriptados retando a la policía en una investigación que duró tres décadas. Zodiac cuenta con todo lo necesario para considerarla una obra de arte cinematográfica del subgenero, con asesinos seriales, policías, mensajes encriptados, investigaciones y en lo que quizás más realce se pone, la obsesión ante el miedo de tres seres disímiles. Si bien Fincher, que supo convertir al asesino de Seven en una criatura aterradora, pinta al criminal de Zodiac como un simple ser humano, más próximo al ridículo que a la Maldad con mayúsculas. Este asesino es apenas el catalizador, el McGuffin que nos introduce a las historias de tres personajes muy distintos: el periodista Paul Avery (Robert Downey Jr.), el policía Dave Toschi (Mark Ruffalo) y el caricaturista metido a investigador Robert Graysmith (Jake Gyllenhaal), que más allá de sus diferencias se ven hermanados por la obsesión común. Para Avery, el Zodíaco es una oportunidad de ocupar el centro de la escena: el periodista que en realidad desea ser protagonista de la noticia. Toschi, el policía que sirvió como inspiración a Steve McQueen para la creación de Bullitt, siente que la resolución del caso podría convertirlo en una figura más parecida al detective del cine. En cambio Graysmith, que es apenas un dibujante político y por lo tanto está ajeno a la cocina de la investigación, se obsesiona con el criminal por las mismas razones que el común de los mortales: porque le tiene miedo, porque teme convertirse en una víctima más, porque tiembla ante la posibilidad de que ataque a los suyos.. Como Avery y Toschi antes que él, Graysmith se distancia de su propia vida para perderse en los senderos de la obsesión. En algún sentido se parece al Roy Neary de Encuentros cercanos del tercer tipo: un hombre común a quien el azar enfrenta a lo inefable, un cruce del que ya nunca regresan; tanto Graysmith como Neary se dejan devorar por la intuición de una verdad más grande que sus propias vidas. En el caso de Neary, la existencia de los extraterrestres le sugiere la posibilidad de lo divino. Para Graysmith, en cambio, ese miedo informe, que todo lo contamina y que todo lo transforma, es algo a lo que debe imponerse para seguir viviendo. Cuando su esposa le pregunta por qué se empeña en seguir investigando, Graysmith le dice que necesita ver al asesino a los ojos. Lo suyo no es una valentía hollywoodense, sino la certeza de que sólo esa evaluación –la de comprobar que el asesino es un ser humano como él, y por ende igualmente frágil y finito- puede devolverle el control sobre su vida. En este tiempo tan rico en miedos informes (el terrorismo, la inseguridad, la inmigración, la posibilidad de una hecatombe económica), Zodiac sostiene que hay forma de imponerse a ese anquilosamiento, pero no disimula que la salvación entraña un trabajo casi inhumano y una concentración lindante con la obsesión, virtudes que no abundan en sociedades que predican la indolencia. He aquí otra joya en la carrera de Fincher. En Bolivia se cumplen 25 años ininterrumpidos de vida democratica luego de haber vivido bajo la sombra militar de la dictadura y sangrientos golpes de estado. La democracia aun es frágil, tan frágil como el entendimiento de los ciudadanos hacia el verdadero sentido y valor de ella. También se recuerda la muerte del Che Guevara ese ser utópico de sueños utópicos, quijotescos, que casi rozan la poesía con sus anhelos de justicia social e igualdad, pero también un ser muy humano que solo fue un guerrillero de campo fracasado, que murió traicionado y “Victima de los títeres bolivianos”, parafraseando a Neruda, muerte solo sirvió para convertirlo en una leyenda. En Oslo, Noruega, el comité del Premio Nóbel anuncia a los ganadores de la gestión 2007: El francés Albert Fert y el Alemán Peter Grünberg se ganan el Nóbel de Física por su miniaturizador de discos duros; El científico alemán Gerhard Ertl es galardonado con el Premio Nóbel de Química por sus estudios sobre "las reacciones químicas sobre superficies sólidas"; Al Gore y el IPCC se llevan el premio Nóbel de La Paz por diseminar el conocimiento sobre el cambio climático provocado por los seres humanos y sus consecuencias, dejando de lado al Presidente Boliviano Evo Morales con sus ansias de ser Nóbel; A sus 88 años la escritora británica Doris Lessing se alza con el premio Nóbel de Literatura dejando, como hace muchos años, esperando al nominado permanente Bob Dylan, quizás se lo gane al cumplir 88 años, o quizás nunca, como Jorge Luis Borges. En Miami, fuentes bien informadas, anuncian la inminente caída de Fidel Castro, que la caída del régimen es cuestión de horas. Victimas de errores de tropas norteamericanas en Irak, mueren 9 niños y 6 mujeres. En Birmania, un contraste con los 25 años democráticos de Bolivia, pelean por borrar la dictadura militar, dictadura que por supuesto hace oídos sordos y prefiere que hablen las balas, la tortura y la censura, callando a los manifestantes, a los monjes y a los bloggers. Mientras que en el lado Sur de América, se inician la eliminatorias al mundial Sud Africa del 2010, con la participación de Argentina, Bolivia, Chile, Perú, Ecuador, Brasil, Uruguay, Paraguay, Colombia y Venezuela. Con cuatro pasajes al mundial para diez equipos y un repechaje para pelear el quinto puesto con una selección de la CONCACAF. Es difícil siempre que se empieza una eliminatoria ocultar esa esperanza futbolera de clasificar al mundial que se viene, aunque el fixture de las primeras fechas parecerían ser hechas para los que mas venden o como diría Galeano: “el fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable”, la CONMEBOL y la FIFA no son tontas al considerar al fútbol como un gran negocio, de ahí entonces que Uruguay juegue con Bolivia; Brasil con Colombia y Argentina con Chile, en la primera fecha y en la segunda la cosa no cambia: Brasil vs Ecuador; Argentina vs Venezuela y según se considera las invitadas de honor quedarían con 6 puntos al terminar el año. Pero como ya he dicho, empezar una eliminatoria siempre es renovarse de esperanza y como tal, la confianza de buen fútbol, resultados y clasificación –como en el 94-están puestas en la joven selección Boliviana en estas tierras. Y como en Bolivia, en el resto de países de Sur América vivirán durante 2 años las mas grandes alegrías y las mas horribles tristezas que puede regalar el fútbol, al ver a su selección y su bandera en una metáfora de guerra danzada en el rectángulo verde que hará las veces de campo de batalla donde nacerán ídolos y caerán héroes. Escribiré de acá a dos años, si aun existo, de eliminatorias con la alegría de una clasificación o con la frialdad de un hincha a quien le han quitado el placer de mirar un mundial con ojos y bandera propia. Será el 2009, esperando festejar. “El Yo es un otro” (Bob Dylan citando a Arthur Rimbaud) "El rockero que merece el Nobel" de Pablo Gianera. "las primeras noticias acerca de la candidatura de Bob Dylan al premio Nobel de Literatura empezaron a llegar recién hacia fines de 1996, cuando se organizó en Estocolmo un comité de campaña, apoyado, desde los Estados Unidos, por el poeta Allen Ginsberg -miembro además de la American Academy of Arts and Letters- y Gordon Ball, profesor de la Universidad de Virginia. En su justificación, Ginsberg afirmaba: "Dylan es uno de los más grandes bardos y juglares norteamericanos del siglo XX y sus palabras han influido en varias generaciones de hombres y mujeres de todo el mundo". Y Ball, por su lado, escribió: "Aunque es conocido como músico, sería un grave error ignorar sus extraordinarios logros en el campo de la literatura. Dylan ha devuelto la poesía de nuestra época a su transmisión primordial a través del cuerpo, revivió la tradición de los trovadores. Su obra excede los límites de la cultura popular". Ambos comentarios eran tan precisos como protocolares. Desde entonces, su nombre ha rodado por los escritorios nórdicos. A esta altura de las cosas, Dylan no necesita ese premio. Recibió ya distinciones variopintas, desde el Oscar por la canción "Things Have Changed" (incluida en la película Fin de semana de locos) hasta, en junio de este año, el Príncipe de Asturias de las Artes ("es una de las máximas figuras de la canción, en la que combina, de una manera magistral, la belleza de su poesía y su compromiso ético", fue el dictamen del jurado) pasando por varios Grammy. Además, en los últimos ocho años grabó tres de los discos más rotundos de su carrera: Time Out of Mind (1997), Love and Theft (2001) y Modern Times (2006). Mientras tanto, se puso a la venta hace una semana un disco triple antológico, que recupera 51 de sus canciones más relevantes, se espera el primer remix de uno de sus temas ("Mostly Likely You Go Your Way (And I ll Go Mine)", se editó localmente en DVD Don t Look Back -el documental de D. A. Pennebaker que registra una gira por Inglaterra del año 1965- y se presentó en Venecia la película biográfica I m Not There. Y, acaso lo más importante de todo, también este mes las editoriales Global Rhythm y Alfaguara acaban de publicar en España (el volumen llegará a Buenos Aires en diciembre) Letras 1962-2001 , puntual edición bilingüe, en traducción de Miquel Izquierdo y José Moreno, del equivalente en inglés Lyrics 1962-2001 . "¿Por qué los poemas que hacen las canciones de Dylan son tan buenos? Esa es la pregunta que se hizo, y respondió con imbatible maestría, el crítico inglés Christopher Ricks -profesor, aunque ya retirado, de las universidades de Cambridge y Boston- en Dylan s Visions of Sin , el libro más brillante que se haya escrito sobre las letras del autor de "Blowin in the Wind". En línea con los requisitos de otro crítico, William Empson, Ricks se propone no tanto constatar que los poemas son buenos sino mostrar cómo es que llegaron a serlo. A lo largo de la visita apasionante a los siete pecados capitales que propone el título, Ricks teje un entramado de las citas -deliberadas o involuntarias- y de las referencias ocultas que recorren, como vetas, sus poemas, desde John Donne y Lord Byron hasta Philip Larkin. Dylan posiblemente sea uno de los poetas en lengua inglesa con mejor oído desde el victoriano Alfred Tennyson y, como observa agudamente Ricks, uno de los grandes rimadores de la historia de la literatura en su lengua. Los ejemplos son numerosos, pero bastaría decir que los pares skull ("calavera") y Capitol ("Capitolio"), de la canción "Idiot Wind" en el disco Blood on the Tracks (1975), sense (aquí "sentido común") y coincidence ("coincidencia") de "It s All Over Now, Baby Blue", o crave ("deseo") y grave ("tumba"), de "Someday Baby" en Modern Times exceden por completo las meras exigencias de consonancia de un canción y arman unidades de sentido tan asombrosas como imprevistas, hechas de la colisión productiva entre el sonido y el sentido. El articulo escrito por Pablo Gianera en La Nacion, es un verdadero recorrido apasionado por las letras de Bob Dylan que nos trasportan y nos dejan como referencias mas próximas discos y canciones esenciales en la carrera del poeta, no poeta quien ya merece un premio Nobel. “La ambigüedad es, para el poeta, una estrategia de la supervivencia. Los poemas de Dylan son irreductibles. No se les puede dar jaque mate porque se salen siempre del tablero. Como toda la poesía que vale la pena recordar, sus versos son talismanes. Los arabescos de las palabras siguen diciendo algo cuando se pensaba que ya lo habían dicho todo. Algo semejante ocurre con el hombre que los escribió.” En imagen: Empezando de arriba, derecha, Marcus Carl Franklin, Cate Blanchett and Ben Whishaw; Abajo, Christian Bale, Heath Ledger and Richard Gere. De This Is Not a Bob Dylan Movie y un extensor articulo, en ingles, aproximándonos a la visión biográfica múltiple y refractada de la película “I m Not There”, sobre la vida de Bob Dylan. El illimani se está –es algo que no se mira. En el Illimani, el cielo es lo que se mira; el espacio de la montaña. No la Montaña. En el cielo de la montaña, por la tarde, se acumula el crepúsculo; por la noche, se cierne la Cruz del Sur. Ya el morador de las alturas lo sabe; no es la montaña lo que se mira. Es la presencia de la montaña. Jaime Saenz. |
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