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De rameras, burdeles y proxenetas

De rameras, burdeles y proxenetas

Generalmente los libros de Antonio Paredes Candia son de tipo costumbrista y tradicional, complacido me tope con este libro. Complacido por ver otra faceta de este excelente escritor y de su forma particular de persepcion de las bajas pasiones. Al mismo tiempo me abrazo al articulo de Víctor Montoya que reseña de manera reflexiva este gran libro.
El libro de Antonio Paredes Candia, "De rameras, burdeles y proxenetas", está lleno de datos sugerentes y anécdotas inverosímiles. Se trata de un libro audaz que tiene la facultad de ayudarnos a observar la cara oculta de un país, donde existen historias clandestinas de las que todos saben algo pero de las que nadie quiere hablar. "De rameras, burdeles y proxenetas", lejos de la mojigatería y la doble moral de los epígonos de la sociedad conservadora, es la radiografía de una urbe cuya vida nocturna, galante y desenfrenada, está censurada por los padres de la Iglesia y castigada por la ley.
Paredes Candia, sin asumir la pose del fraile florentino, observa con tristeza cuán repulsiva es la sociedad y el hombre que, a pesar de guardar las apariencias, esconde en el fondo del alma una doble personalidad que lo revela con sus defectos y debilidades, pues en todas las épocas y sociedades han existido proxenetas, prostitutas, ninfómanas, violadores y todas las variedades inherentes a la condición humana; y que Bolivia, como cualquier otro país, forma parte de ese conglomerado humano cuya actividad sexual justifica su existencia como especie sobre la faz de la Tierra, a pesar de los tabúes y los prejuicios propios de nuestra cultura. No en vano Paredes Candia advierte en la nota de introducción: "No hay por qué asustarse ni poner cara de monja boba al leer este librito, que presumiblemente, sólo completo, podrán leerlo los lectores del año 2050. Antes no podría publicarse, debido a que la mentalidad del boliviano aún es aldeana, prejuiciosa, y con todas las limitaciones que calca la provincia en el alma humana" (p. 12).
El libro, dividido en dos partes, rescata las calles, los callejones y los burdeles que sucumbieron bajo el impulso renovador de la urbanización moderna, pero que son memorables por su pasado lleno de encanto y alegría, como la calle Ch’ijini, el callejón Condehuyo, la calle Sucre, el callejón Topater, la calle Coroico, Uchumayo, Sajama y la Jenaro Sanjines; calles y callejones serpenteantes, sin aceras, de tres metros de calzada y unos doscientos metros de largo, donde se ampararon las prostitutas de tierra adentro, como la Muda, la tuerta Pastora, la negra Victorina, la Polaca, la ch’aja Rosa, la Caballo, las Mutinchas; y, por supuesto, las prostitutas de origen extranjero, como "las limeñas" o "las chilenas", integradas por mujeres cuyos atributos hacían perder la cabeza no sólo a los parroquianos del vulgo popular, sino también a más de un personaje notable de la ciudad. En los prostíbulos más cotizados se dieron cita los hombres influyentes del Estado boliviano, mientras una orquesta, generalmente compuesta por piano, batería y bandoneón, interpretaba tangos o un fax-trot alegre y picaresco. Eran burdeles que, según los datos registrados en la obra de Padres Candia, durante mucho tiempo dieron celebridad a la vida galante de la ciudad de La Paz.
Las "casas de citas" se propagaron también en la ciudad de Sucre, Potosí y Oruro, donde concurrían jóvenes y viejos -de los más diversos estamentos sociales-, con el fin de aplacar sus impulsos naturales y poner a prueba sus fantasías eróticas. De otro lado, resulta interesante anotar que el nombre oficial de las prostitutas se encubría generalmente detrás de los apodos que les ponían las "mama grandes" o proxenetas, para protegerlas de los agravios y la mentalidad aldeana de los vecinos, quienes no siempre estaban dispuestos a tolerar el funcionamiento de un "antro de perdición y depravación" al lado de sus hogares, aun sabiendo que los hombres solteros, de no existir estas "mujeres de mal vivir", estarían reducidos a consolar sus deseos íntimos con la "María Manuela" (término popular de la masturbación, que Paredes Candia rescata del habla coloquial). Más todavía, el autor reflexiona sobre la falta de tolerancia, la censura moral y el rechazo a la pasión carnal, y dice: "Las autoridades y el pueblo sensato tienen que entender y aceptar el funcionamiento de burdeles si no quieren cobijar una juventud aberrada" (p. 70).
Hasta aquí se entiende perfectamente el planteamiento y la intención del autor, quien, sin embargo, sorprende cuando trata de "repetición común, vulgar y popular", la afirmación de que la prostitución sea "el oficio más antiguo de la humanidad". Por el contrario, considero que la crítica de Paredes Candia induce a creer que la prostitución es un fenómeno social propio de las ciudades modernas de los últimos siglos y no la profesión femenina más antigua conocida en los anales de historia, pues prostitución hubo en la antigua Babilonia, Grecia y Roma, y de la prostitución se da cuenta incluso en las Sagradas Escrituras. No es casual que la prostitución sea también antigua en Bolivia. Ahí tenemos a Jiménez de Espada, quien, en sus "Relaciones geográficas", informó que en la Villa Imperial de Potosí, en el año 1603, habían 120 prostitutas españolas y muchas indígenas dedicadas al "ejercicio amoroso". Otros cronistas señalan que en 1545, tras el descubrimiento del "cerro que manaba plata", se concentraron, junto a virreyes y capitanes generales, cientos de tahúres profesionales y prostitutas célebres, a cuyos salones lujosos acudían los conquistadores que no sabían cómo derrochar su fortuna.
La prostitución ha sobrevivido a lo largo de los siglos y ha formado parte de una que otra contienda bélica que Bolivia sostuvo con los países vecinos. Paredes Candia revela, por ejemplo, que el gobierno de Daniel Salamanca decidió que era conveniente proporcionar prostitutas profesionales a los oficiales y soldados destinados a la Guerra del Chaco (1932-36). "Se organizaron tres regimientos de prostitutas, a las que transportaban a la línea de fuego y a puestos avanzados, con la finalidad de tranquilizar sexualmente a oficiales y soldados (...) En Villamontes, en el tiempo que duró la contienda, se instaló un prostíbulo de mucha fama; se lo conocía por ‘La casa blanca’, donde una hermosa prostituta apodada ‘La Marihuí’, sólo aceptaba comercio sexual con aviadores. En tono jocoso le decían que era especialista en servir a las fuerzas aéreas. En la misma casa, otra prostituta apodada ‘Mis Chawaya’, servía a suboficiales y grados superiores, nunca a los solados. Ese menester dejaba que cumpliera otra prostituta apodada ‘La mira quien viene’" (pp. 72-73).
El libro entrega, como dato curioso pero útil para el lector, una lista de nombres vulgares usados por proxenetas y prostitutas en las diferentes regiones del país, además de los dos "Reglamentos de las casas de tolerancia", dados a conocer a principios del siglo XX, aunque el primer burdel oficial de Bolivia data de 1875, instalado en la ciudad de La Paz, con el conocido nombre de "La casa de las limeñas", debido a que las mujeres que ejercían el viejo oficio provenían de la vecina república del Perú. Luego se instaló "La torre de oro", compuesta por mujeres de origen chileno y regentada por la Blanca, "una chilena que hacía honor a su nombre porque era una mujer de blancura alabastrina y hermosos ojos verdes; de porte alto que parecía una walkiria" (p. 41). No es menos célebre el caso de doña Ana Ramírez, quien supo administrar uno de los burdeles más afamados de principios de siglo XX. Según refiere Paredes Candia, la prostituta Ana Ramírez "era una chilena bella, de cuerpo bien formado que lo mantenía aun estando madura, y tenía de costumbre, después de engurgitarse unas copas, desnudarse completamente y caminar por el salón sentándose en las rodillas de todos los hombres que le caían bien y pidiéndoles que le hicieran cosquillas en el clítoris. En su tiempo fue la proxeneta de mayor categoría y su burdel el mejor de la ciudad. Murió en un accidente aéreo, cuando regresaba de Chile trayendo una cantidad de nuevas pupilas para su casa" (p. 48).
Se sabe también que estos establecimientos, con o sin el consentimiento de la población civil, fueron aceptados por las autoridades municipales de la época, y cuya reglamentación, dividida en 9 capítulos y 47 artículos, fue firmada por el Alcalde, el Presidente del Concejo y el Oficial Mayor, el 15 de junio de 1906. El segundo "Reglamento de prostitución" es de 1928 y contempla, entre otros, los siguientes artículos: "2.- Se prohíbe el establecimiento de dichas casas en el centro de la ciudad, así como en las cuadras donde existan iglesias, escuelas, colegios, etc., no pudiendo situarse dos en una misma cuadra… 18.- Las regentes están obligadas a proporcionar la atención médica a las prostitutas que sufran de afecciones que no sean venéreas ni otras de carácter infecto-contagiosa e impedirán el trato de las que estén embarazadas o en la época menstrual… 30.- Toda prostituta está obligada a tener en su habitación: agua en abundancia, un bidet, un irrigador de colgar, toallas limpias, jabón antiséptico, saliveras y soluciones antisépticas tituladas…" (pp. 99-105).
Al cabo de cerrar las tapas del libro, y sin la menor intención de moralizar, me reservo la duda de que la prostitución sea un mal necesario y un "dulce oficio", sobretodo cuando pienso que la drogadicción y el alcoholismo están presentes en más de la mitad de las prostitutas, quienes, a su vez, han sido víctimas de abusos físicos y agresiones sexuales en la infancia. Los otros aspectos de este tema controvertido corresponden a la historia: si en la sociedad esclavista se establecieron las bases de la prostitución, en la sociedad capitalista se las consolidó y legalizó, y no porque la mujer haya elegido voluntariamente este oficio, sino porque su situación social y económica la obligó a vender su cuerpo para sobrevivir a su tragedia personal y, en muchos de los casos, para dar de comer a sus hijos.
En la actualidad, la prostitución no sólo se ejerce de noche, en los burdeles y las calles a media luz, sino también a plena luz del día. Las prostitutas han abandonado los burdeles clandestinos para invadir las calles céntricas de la ciudad. Y, así las autoridades pertinentes prohíban y castiguen la prostitución ilegal, las proxenetas, que viven de este oficio rentable, siguen ofreciendo sus servicios al mejor postor, sin importarles que sus "pupilas", aparte de estar desposeídas de los más elementales derechos humanos, estén expuestas al contagio de enfermedades de transmisión sexual. Por lo demás, la prostitución, al no ser un fenómeno caído del cielo como castigo divino, es el reflejo de una sociedad decadente y una de las manifestaciones más denigrantes de la dignidad humana, al menos, mientras la mujer esté obligada a ofrecer su cuerpo a cambio de dinero.

La sombra del viento

La sombra del viento

"...Un amanecer de 1945 un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: El Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambiará el rumbo de su vida y le arrastrará a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. La Sombra del Viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, desde los últimos esplendores del Modernismo a las tinieblas de la posguerra. La Sombra del Viento mezcla técnicas de relato de intriga, de novela histórica y de comedia de costumbres pero es, sobre todo, una tragedia histórica de amor cuyo eco se proyecta a través del tiempo. Con gran fuerza narrativa, el autor entrelaza tramas y enigmas a modo de muñecas rusas en un inolvidable relato sobre los secretos del corazón y el embrujo de los libros ,manteniendo la intriga hasta la última página..."
Una novela que mezcla historia, suspenso, amor y los amores de los amantes de los libros.
Daniel Sampere vive la aventura que todo niño bibliófilo quiere tener: que su padre una noche lo lleve a través de las oscuras calles hasta un recóndito y escondido lugar donde se haya establecido el “cementerio de los libros olvidados”, una maravillosa biblioteca donde uno puede elegir un ejemplar que lo acompañará de por vida.
Pero en el caso del protagonista de La sombra del viento, este libro está maldito y hay por las calles un ser tenebroso que llevando el nombre del personaje del libro recorre España y Francia buscando ediciones de este y otros libros para convertirlos en ceniza.

Con semejante argumento que combina la novedad con lo más clásico de los libros de suspenso Carlos Ruiz Zafón logró una extraordinaria novela que en menos de un año tuvo 46 ediciones y que se ha convertido en la obra estrella del 2004 en la península Ibérica.
Y es que el libro tiene méritos: por un lado no deja que la acción decaiga de manera que el lector está siempre atento al desarrollo de la trama, por otro toca un tema especialmente sensible para los lectores: el de los libros olvidados, esos que nadie quiere, esos que pertenecieron a alguien que los amó y que luego fueron a parar hasta el cementerio porque las generaciones que sucedieron al bibliómano no tenían el mismo grado de valores que su antepasado.
Tema sensible digo porque detrás de cada lector de raza hay un fetichista que colecciona ese montón de papeles unidos por uno de sus lados y con letras cual hormiguitas sobre sus páginas (la figura es de Allende), que los cuida, los forra, los desforra y los ordena (según sus propias reglas) en estanterías que ocupan un lugar de privilegio dentro de su casa, cuarto o departamento.
Como las viejas novelas folletineras (tan de moda en el siglo XIV y también en la primera mitad del siglo XX en la que se desarrolla esta historia) esta también es una historia de amor o varias historias de amor que se van entrelazando hasta congeniar en una sola anécdota.
Es también la novela de una ciudad, Barcelo, cuyos rincones oscuros recorren los protagonistas en medio de sus aventuras. La capital de Cataluña era, por ese entonces, bajo la capa gris de la dictadura franquista que como todo gobierno autoritario sometió a sus habitantes a la mediocridad y a los capangas del régimen, verdaderos ejemplos de hombres enfermos capaces de todo por defender el poder y por tener una parte, aun que sea mínima, de él.
Ruiz maneja con gran fuerza las descripciones de sus personajes, pero es aún mejor maestro de la descripción de situaciones que golpean la emoción de los lectores. Ese es otro de los secretos de su triunfo.
La crítica ha dicho que la de Ruiz es una historia con voz propia, pero que tiene ecos de Eduardo Mendoza y de Arturo Pérez Reverte. Más allá de las comparaciones es una novela intensa y que puede ser disfrutada por todos los amantes de la literatura.
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Cyberdark: La sombra del viento
Casa del libro: La sombra del viento (Resumen)

LOLITA - Vladimir Nabokov

LOLITA - Vladimir Nabokov

Pregúnteme ayer al terminar mi lectura que llevaba años de atraso… cual fue una de las novelas mas perversas que leí?
Hasta antes de ayer hubiera respondido que quizá el escritor Juan Claudio Lechin (Boliviano), rozaría delicadamente lo perverso y lo erótico (especialmente en sus relatos de monjas y sacerdotes).
Pero LOLITA es otra cosa, es hija de la perversidad: su génesis sería una especie de parto anal, o a contracorriente que definiría en ese momento su futuro.
Lolita es la historia de fidelidad y perversidad. "Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas, mi pecado, mi alma", es la primera invocación del narrador Humbert Humbert, quien en su oscura infancia europea se enamoró impúdica y frenéticamente de una niña de su edad llamada Annabel, muerta de tifus cuatro meses después de su primera y última agonía estival: "nos queríamos con un amor prematuro, con la violencia que a menudo destruye vidas adultas". Desde entonces Humbert niño, Humbert adolescente y Humbert adulto sólo ha deseado niñas, o a “nínfulas”. "…Ahora creo llegado el momento de presentar al lector algunas consideraciones de orden general. Entre los límites de los nueve y los catorce años, surgen doncellas que revelan a ciertos viajeros embrujados, dos o tres veces mayores que ellas, su verdadera naturaleza, no humana, sino nínfica (o sea demoníaca); propongo llamar nínfulas a estas criaturas escogidas.
Lolita es una de esas grandes obras que luego de leerlas te das cuenta de el porque a sido denominada una de las grandes novelas de la historia, una novela tan artificial ha creado una nueva palabra internacional: "Lolita", y ha inventado una nueva América -la de moteles y carreteras- de la que aún se nutre buena parte de la narrativa americana contemporánea. Es una de las obras con el lenguaje más rico y preciso de la literatura del siglo pasado, y, en contra de las acusaciones iniciales de pornografía que hubo de padecer, es quizá la novela más melancólica, elegante y lírica que existe, manteniendo la perversidad es sus paginas.
Entre mi lectura y mi imaginación pude tejer dos diferentes perspectivas de la obra que quizás muchos hayan percibido al toparse con semejante novela.
Una que nace desde el solo hecho de abrir el libro, donde el niño Humbert pierde su primer amor y este argumento histórico servirá para precipitar al personaje en su tragedia, que nos lleva a descubrir la melancolía y la fidelidad del primer amor que te hacerle sentir cierta compasión por un personaje que tiene una gran carga de melancolía y una marcada debilidad moral, convirtiéndolo en víctima en lugar de victimario.
Visto desde otra perspectiva pude notar, con más saña, un Humbert más cínico y cruel donde las allá de su debilidad moral y su fidelidad hacen notar una obsesión sexual de un hombre de mediana edad por una niña de tan sólo doce años que llega con mucho adelanto a la pubertad no por cronología, sino por experiencias sexuales inducidas.
Como sea que conciban mis diferentes perspectivas de una sola novela, “Lolita” es una obra maestra que merece leerse y releerse."

Poemas vampíricos

THE GIAOUR
-fragmento-

Pero primero, sobre la tierra, como vampiro enviado,
tu cadáver de la tumba será arrancado;
luego, lívido, vagarás por el que fuera tu hogar,
y la sangre de todos los tuyos has de chupar;
allí, de tu hija, hermana y esposa,
a media noche, la fuente de la vida secarás;
Aunque abomines del banquete, debes, forzosamente,
nutrir tu lívido cadáver viviente,
tus víctimas, antes de expirar,
en el demonio a su señor verán;
maldiciéndote, maldiciéndose,
tus flores marchitándose están en el tallo.
Pero una que por tu crimen debe caer,
la más joven, entre todas, la más amada,
llamándote padre, te bendecirá:
¡esta palabra envolverá en llamas tu corazón!
Pero concluir debes tu trabajo y observar
en sus mejillas el último color;
de sus ojos el último destello,
y su postrera y vidriosa mirada debes ver
helarse sobre el azul sin vida;
con impías manos desharás luego
las trenzas de su dorado cabello,
que fueron en vida bucles por ti acariciados
y con promesas de tierno amor despeinados;
¡pero ahora tú lo arrebatas,
monumento a tu agonía!
Con tu propia y mejor sangre chorrearán
tus rechinantes dientes y macilentos labios;
luego, a tu lóbrega tumba caminarás;
ve, y con demonios y espíritus delira,
hasta que de horror estremecidos, huyan
de un espectro más abominable que ellos.

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Bueno se me dio por leer este libro "Poemas Vampiricos", donde recopila varios poemas de distintos autores ahora le toco a Lord Byron (George Gordon Byron), con su excelente libro The Giaour.
Nunca supe como analizar semejante libro, solo posteare algunos de los varios poemas vampiricos.

El porno y el erotismo en pantalón corto

El porno y el erotismo en pantalón corto

El erotismo, convertido en tema de reflexión filosófica, social, artística, ha hecho recular la pornografía.
Los chiquillos de mi generación no habíamos banalizado el sexo como los de ahora: todavía se consideraba un asunto secreto, de mayores, así fue que con orgullo y no poco temor —el cuento a mis padres era una posibilidad— recibí de un primo mayor una revista considerada para hombres. Nada de particularmente grave, salvo la conciencia de una transgresión, aunque en verdad la leí sin ningún remordimiento y con un gozo malicioso, lo que daba a la lectura un toque de erotismo, término que por entonces desconocía por completo. Mis padres nunca descubrieron el asunto.
Se trataba de Rico Tipo, una publicación argentina del ilustrador Divito, cuyos dibujos de chicas con cinturas de avispas y nalgas redondeadas se convirtieron en un modelo para las muchachas, imitado con más torturas que buenos resultados.
Sería difícil, aún con criterios de la época, calificar la revista de pornográfica, no sólo porque por entonces la línea de separación con el erotismo era muy tenue —no sé si ahora con tanta filosofía, literatura, sociología alrededor del tema, las cosas han cambiado— sino también porque allí había más picardía machista que otra cosa, heredada del viejo fondo cultural español.
Una que otra imagen femenina voluptuosa, apenas reveladora, varias caricaturas de hombres dominadores, llenos de astucias y trucos para seducir mujeres o para sobrevivir en una sociedad ya penetrada por el capital. Algunos personajes sacados de los mitos populares, que acarreaban componentes italianos, hispanos, criollos, representaban estereotipos de los temores, ansiedades, de las combinolas que ese imaginario multicultural albergaba: Avivato, Fallutelli, Fúlmine, figura esta última de la mala suerte, que llevaba a los inmigrantes del mezzogiorno a hacer los cuernos con la mano en la espalda cuando en la vida real encontraban un tipo considerado como Fallutelli: yeta.
Pero los niños tenían otras fuentes de iniciación a la anatomía femenina —no en vano Freud destacó sus inclinaciones perversas—, en las revistas de mujeres, que los padres ajenos a cualquier malicia dejaban por todas partes, con sus propagandas de prendas íntimas. Muchos de mis compañeros las conocían, las hojeábamos sin sobresaltos, solazados en la contemplación lujuriosa de calzones, sostenes llevados por extraordinarias modelos reales o dibujadas, mejores todavía las últimas, pues se las mostraba con líneas más claras, pero respetando el espacio para la imaginación.
El domingo, en la misa del Colegio para los alumnos, la lujuria se trocaba en pecado capital. El capellán con acentos apocalípticos la transformaba en porquería, vicio, perdición, pornografía con efectos devastadores en la juventud, la sociedad. Ensuciaba el cuerpo, pervertía la imaginación, corrompía la mente, debilitaba la voluntad, endurecía el corazón, desembocaba en prácticas malsanas capaces de acarrear la muerte del cuerpo y la condenación del alma. Pero el terror y el arrepentimiento se perdían en la semana, porque los males anunciados tardaban en manifestarse.
Las revistas para adultos —bien osadas, a pesar de la mala consideración social y moral de su lectura, de las prohibiciones para su circulación— atraían un amplio público. Cada país, dice su historiador, les ponía su sello propio, si no para justificar su publicación, al menos para mitigar el celo de las autoridades encargadas de la censura. Los franceses las presentaban como un arte erótico incomprendido y mal juzgado, los alemanes como expresión de la belleza de la raza en completa armonía con la naturaleza. El pragmatismo anglosajón se sirvió de ellas como soporte para contar historias negras, de violencia, abusos con víctimas, generalmente mujeres, gráficamente presentadas con el alma y la ropa desgarradas. La tónica de las revistas latinoamericanas fue próxima a la de Rico Tipo, si bien con el tiempo no desdeñaron las presentaciones de sexo más explícito. Varias de esas publicaciones curiosamente daban cabida a la moralina victoriana, previniendo a los lectores de los graves riesgos para la salud por la pérdida de semen no destinado a la procreación.
Desde entonces, el agua ha cambiado de curso. El erotismo, convertido en tema de reflexión filosófica, social, artística, ha hecho recular la pornografía hacia espacios casi ignorados por el común de los mortales. El erotismo de mis años de mocoso que despertaba al deseo y se tomaba por transgresor mirando, o como dicen los tarijeños ojaleando, púdicos catálogos de ropas femeninas, quizá aparece como una ñoñería ahora que el desnudo abiertamente provocador ha salido a las calles como publicidad para cualquier producto. La imagen gana, la imaginación retrocede. ¿Dónde se refugia el deseo?
Playboy y otras revistas sofisticadas destinadas a un lector advertido que ofrecen, al lado del material erótico, artículos y ensayos de los escritores más destacados del momento, sacaron de circulación las viejas publicaciones para adultos y contribuyeron a producir una revolución en la conducta sexual. Qué contraste entre las de antes, leídas en secreto, difíciles de encontrar en el mercado porque su avergonzado propietario las destruía después de la lectura y las de hoy, objeto de conversaciones en sociedad, coleccionadas en las mejores bibliotecas universitarias.
Taschen, un gran editor de obras de arte, ha decidido desempolvar las antiguas revistas de hombres consagrándoles, una colección en seis volúmenes, que sin duda contiene una parte de la cultura de nuestras sociedades con sus fantasmas e imágenes del deseo tan olvidadas como el corsé de la abuela. Su vuelta ya las ha pasado del territorio prohibido de la pornografía al del reino respetado del erotismo donde siempre estuvieron con o sin intención Rico Tipo y los catálogos de lencería femenina.
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Corregido, aumentado, arruinado del articulo de Salvador Romero.

Crees en el fútbol?...

Crees en el fútbol?...

Crees en el fútbol?...

Yo, con toda el alma.
Porque es la gran epopeya del presente
La guerra sublime,
el olimpo encerrado entre cuatro tribunas

Son dioses en disputa,
jugándose el reinado sobre tristes mortales.
Batallas de domingo. Es el gran papel verde
donde escriben poesías, empeines y cinturas

Barra de equilibristas, que enfrentan su destino
bailando en una raya.
Duelo de voluntades abiertas… 12 pasos.
Grito que trepa y trepa de la garganta hasta el cielo
llevando una bandera colgada en la ronquera.

Es el vedar las armas, concretar ilusiones
apostar imposibles pensando en camisetas como escudos invictos,
zapatos como lanzas, canilleras amargas y rivales gigantes que solo son molinos.

Es todo el universo en 90 minutos
Aburrido y terrible, tedioso y explosivo
Artístico y vital, simple y desconocido.
Hermoso… como ella

La tragedia de un corner, la comedia de un foul,
el nacimiento eterno de los ídolos y la perenne caída de los dioses.
La inexplicable valentía del cobarde
El momento en que tiembla, el maldito valiente.

El terreno sin dueño
donde los desgastados pueden volverse dioses.
Es la lucha del hombre, contra la destrucción.
La angustia de bolea, la vida de taquito, morir de sobrepique.

La gran inspiración que sale por el túnel a pintar hermosuras,
sin llamarse pintor.
A transpirar de vida su vieja camiseta.
Es el arte del siglo… su majestad, el fútbol.

Dedicado a todos los amantes del rey fútbol, a los que alguna vez vivieron con pasión el pegarle a una pelota y drogarse con las victorias, a los que humillaron a los elegidos para convertirse en héroes y preferidos.
A los hinchas, que se desviven por alentar a su equipo y que de verdad saben sufrir en las victorias y ganar en las derrotas.
Simplemente a los que sienten el fútbol correr por sus venas.
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Poema estractado del libro "Historia Contemporánea del Futbol Boliviano".

El mito de Sísifo

El mito de Sísifo

"...para todos los mortales que se animen a pagar el precio de un destino, quizás trágico, pero propio..."
Marcelo Zamora, Rosario ,Argentina.


Es Albert Camus quien analiza el El mito de Sísifo para destacar como lo absurdo y la dicha son inseparables y forman parte de la condición humana. Los dioses habían condenado a Sísifo a rodar para siempre una roca hasta la cima de una montaña desde donde volvía a caer por su propio peso. Habían pensado que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza. Se le reprochaba a Sísifo haber revelado los secretos de los dioses. También haber encadenado a la Muerte y querer disfrutar de los placeres de la Tierra. Es por ello que su desprecio de los dioses, su odio a la muerte y su apasionamiento por la vida le valieron ese suplicio.

Si este mito es trágico, lo es por que Sísifo tiene conciencia. De esta manera lo que debería constituir su tormento es al mismo tiempo su victoria. El mito nos enseña que todo no es ni ha sido agotado. El destino es un asunto humano que debe ser arreglado entre humanos. La alegría silenciosa de Sísifo es por que su destino le pertenece. Lo importante es el esfuerzo por llegar a la cima. Lo importante es la lucha. En esa lucha vence a los dioses.

Por ello escribe Camus "...Así, persuadido del origen enteramente humano de todo lo humano, ciego que desea ver y que sabe que la noche no tiene fin, está siempre en marcha. La roca sigue rodando...Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y levanta las rocas. El también juzga que todo está bien. Este universo en adelante sin amo no le parece estéril ni fútil."

En este camino absurdo Sísifo puede encontrar la dicha de que es posible construir un mundo sin dioses donde lo que importa es la pasión por la vida.
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EL MITO DE SISIFO
Traduccion del ensayo de Albert Camus "Le Mythe de Sisyphe"

Los dioses habían condenado a Sísifo a empujar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la piedra volvería a caer por su propio peso. Habían pensado con algún fundamento que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza.
Si se ha de creer a Homero, Sísifo era el más sabio y prudente de los mortales. No obstante, según otra tradición, se inclinaba al oficio de bandido. No veo en ello contradicción. Difieren las opiniones sobre los motivos que le convirtieron en un trabajador inútil en los infiernos. Se le reprocha, ante todo, alguna ligereza con los dioses. Reveló sus secretos. Egina, hija de Asopo, fue raptada por Júpiter. Al padre le asombró esa desaparición y se quejó a Sísifo. Éste, que conocía el rapto, se ofreció a informar sobre él a Asopo con la condición de que diese agua a la ciudadela de Corinto. Prefirió la bendición del agua a los rayos celestes.

Por ello le castigaron enviándole al infierno. Homero nos cuenta también que Sísifo había encadenado a la Muerte. Plutón no pudo soportar el espectáculo de su imperio desierto y silencioso. Envió al dios de la guerra, quien liberó a la Muerte de manos de su vencedor. Se dice también que Sísifo, cuando estaba a punto de morir, quiso imprudentemente poner a prueba el amor de su esposa. le ordenó que arrojara su cuerpo sin sepultura en medio de la plaza pública. Sísifo se encontró en los infiernos y allí irritado por una obediencia tan contraria al amor humano, obtuvo de Plutón el permiso para volver a la tierra con objeto de castigar a su esposa. Pero cuando volvió a ver este mundo, a gustar del agua y el sol, de las piedras cálidas y el mar, ya no quiso volver a la sombra infernal.

Los llamamientos, las iras y las advertencias no sirvieron para nada. Vivió muchos años más ante la curva del golfo, la mar brillante y las sonrisas de la tierra. Fue necesario un decreto de los dioses. Mercurio bajó a la tierra a coger al audaz por la fuerza, le apartó de sus goces y le llevó por la fuerza a los infiernos, donde estaba ya preparada su roca. Se ha comprendido ya que Sísifo es el héroe absurdo. Lo es en tanto por sus pasiones como por su tormento. Su desprecio de los dioses, su odio a la muerte y su apasionamiento por la vida le valieron ese suplicio indecible en el que todo el ser dedica a no acabar nada. Es el precio que hay que pagar por las pasiones de esta tierra. no se nos dice nada sobre Sísifo en los infiernos. los mitos están hechos para que la imaginación los anime. Con respecto a éste, lo único que se ve es todo el esfuerzo de un cuerpo tenso para levantar la enorme piedra, hacerla rodar y ayudarla a subir una pendiente cien veces recorrida; se ve el rostro crispado, la mejilla pegada a la piedra, la ayuda de un hombro que recibe la masa cubierta de arcilla, de un pie que la calza, la tensión de los brazos, la seguridad enteramente humana de dos manos llenas de tierra. Al final de ese largo esfuerzo, medido por el espacio sin cielo y el tiempo sin profundidad, se alcanza la meta. Sísifo ve entonces como la piedra desciende en algunos instantes hacia ese mundo inferior desde el que habrá de volverla a subir hacia las cimas, y baja de nuevo a la llanura. Sísifo me interesa durante ese regreso, esa pausa. Un rostro que sufre tan cerca de las piedras es ya él mismo piedra.

Veo a ese hombre volver a bajar con paso lento pero igual hacia el tormento cuyo fin no conocerá. Esta hora que es como una respiración y que vuelve tan seguramente como su desdicha, es la hora de la conciencia. En cada uno de los instantes en que abandona las cimas y se hunde poco a poco en las guaridas de los dioses, es superior a su destino. Es más fuerte que su roca. Si este mito es trágico, lo es porque su protagonista tiene conciencia.

¿En qué consistiría, en efecto, su castigo si a cada paso le sostuviera la esperanza de conseguir su propósito?. El obrero actual trabaja durante todos los días de su vida en las mismas tareas y ese destino no es menos absurdo.

Pero no es trágico sino en los raros momentos en se hace consciente. Sísifo, proletario de los dioses, impotente y rebelde conoce toda la magnitud de su condición miserable: en ella piensa durante su descenso. La clarividencia que debía constituir su tormento consuma al mismo tiempo su victoria. No hay destino que no venza con el desprecio.

Por lo tanto, si el descenso se hace algunos días con dolor, puede hacerse también con alegría. Esta palabra no está de mas. Sigo imaginándome a Sísifo volviendo hacia su roca, y el dolor estaba al comienzo. Cuando las imágenes de la tierra se aferran demasiado fuertemente al recuerdo, cuando el llamamiento de la dicha se hace demasiado apremiante, sucede que la tristeza surge en el corazón del hombre: es la victoria de la roca, la roca misma. La inmensa angustia es demasiado pesada para poderla sobrellevar. Son nuestras noches de Getsemaní.

Sin embargo, las verdades aplastantes perecen al ser reconocidas. Así, Edipo obedece primeramente al destino sin saberlo, pero su tragedia comienza en el momento en que sabe. Pero en el mismo instante, ciego y desesperado, reconoce que el único vínculo que le une al mundo es la mano fresca de una muchacha. Entonces resuena una frase desesperada: «A pesar de tantas pruebas, mi edad avanzada y la grandeza de mi alma me hacen juzgar que todo está bien». El Edipo de Sófocles, como el Kirilov de Dostoievsky, da así la fórmula de la victoria absurda. La sabiduría antigua coincide con el heroismo moderno. No se descubre lo absurdo sin sentirse tentado a escribir algún manual de la dicha. «¿Cómo? ¿Por caminos tan estrechos...?». Pero no hay más que un mundo. La dicha y lo absurdo son dos hijos de la misma tierra. Son inseparables. Sería un error decir que la dicha nace forzosamente del descubrimiento absurdo. Sucede también que la sensación de lo absurdo nace de la dicha. «Juzgo que todo está bien», dice Edipo, y esta palabra es sagrada. Resuena en el universo y limitado del hombre. Enseña que todo no es ni ha sido agotado. Expulsa de este mundo a un dios que había entrado en él con la insatisfacción y afición a los dolores inútiles. Hace del destino un asunto humano, que debe ser arreglado entre los hombres. Toda la alegría silenciosa de Sísifo consiste en eso. Su destino le pertenece. Su roca es su cosa. Del mismo modo el hombre absurdo, cuando contempla su tormento, hace callar a todos los ídolos.

En el universo vuelto de pronto a su silencio se alzan las mil vocecitas maravillosas de la tierra. Lamamientos inconscientes y secretos, invitaciones de todos los rostros constituyen el reverso necesario y el premio de la victoria. No hay sol sin sombra y es necesario conocer la noche. El hombre absurdo dice que sí y su esfuerzo no terminará nunca. Si hay un destino personal, no hay un destino superior, o, por lo menos no hay más que uno al que juzga fatal y despreciable. Por lo demás, sabe que es dueño de sus días. En ese instante sutil en que el hombre vuelve sobre su vida, como Sísifo vuelve hacia su roca, en ese ligero giro, contempla esa serie de actos desvinculados que se convierten en su destino, creado por el, unido bajo la mirada de su memoria y pronto sellado por su muerte. Así, persuadido del origen enteramente humano de todo lo que es humano, ciego que desea ver y que sabe que la noche no tiene fin, está siempre en marcha. La roca sigue rodando.

Dejo a Sísifo al pie de la montaña. Se vuelve a encontrar siempre su carga. Pero Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y levanta las rocas. Él también juzga que todo está bien. Este universo en adelante sin amo no le parece estéril ni fútil. Cada uno de los granos de esta piedra, cada trozo mineral de esta montaña llena de oscuridad forma por sí solo un mundo. El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar un corazón de hombre.

Hay que imaginarse a Sísifo dichoso.

Veo un museo de grandes novedades...

“Yo veo un museo de grandes novedades, yo veo el país entero convertido en un putero”.
Cazuza

Update - Voluntad de Morir

Como duele la maldita conexión dial-up, como duele estar sin Internet por unos días...

Leo en Almada, un update del artículo que escribió el señor Mario Vargas Llosa con referencia a Bolivia y que colgué intencionalmente apenas leído el 29 de Mayo.
Voluntad de morir, titula el articulo y como dice Almada la polémica se expandió como pólvora llegando desde periódicos, blogs, foros de opinión, etc.

A los que disfruten leer sobre opiniones encontradas solo basta hacer un clic al montón de enlaces que navegan por la red.

- Aymar Qhawiri: Voluntad de Morir
- Indymedia Bolivia
- El Universal.com: Vargas Llosa Llora
- Bolpress: La voluntad de mirar matar desde un sofá

Después de dias

Como saliendo de un mal sueño... aun alertas a lo que pueda pasar, temiendo que mis peores sueños se hagan realidad viéndome en un sitio preferencial para ver como muere una nación entre vítores de ¡Arde Bolivia, Arde!...

Volvemos gracias a una discreta tregua.

Todos tienen derecho a Bolivia

Todos tienen derecho a Bolivia

Bolivia está en peligro. La cabeza fría no pudo con el corazón caliente.

La patria feliz donde el hombre iba a gozar el bien de la dicha y la paz, como deseaba José Ignacio de Sanjinés hace 160 años, se encuentra convertida en un territorio al borde del estallido y no se ve que haya quien pueda hacer mucho para evitarlo.

Mesa sigue en el cargo hasta que el Congreso acepte su renuncia.
Los desencuentros de marzo, que enfrentaban a una oposición empecinada en lograr cambios que la realidad política no permitía al gobierno de Carlos Mesa, terminaron por diluir la autoridad política de las instituciones, que ya estaban muy debilitadas.

Esta mañana de miércoles escuché sin creer la declaración de una senadora que todavía aseguraba que ella y su partido y otros partidos representan a la mayoría de los bolivianos, y no los veintitantos mil que bloquean La Paz y El Alto desde hace una semana.

Pero mucho me temo que ya nadie representa a los bolivianos. Hay quienes siguen preocupados por reivindicaciones sociales y económicas, pero también hay quienes no saben qué hacer para conseguir comida o combustible, y hay quienes temen por su seguridad y la de sus familias.

El propio presidente Mesa, que aunque haya renunciado sigue en el cargo porque el Congreso no ha aceptado su dimisión, advirtió que los grupos que representan al capital boliviano presionan para que el gobierno use la fuerza pública.

Con la voz tensa por lo que ha pasado en las últimas semanas, Mesa explicó que quienes pidieron en octubre de 2003 al presidente Gonzalo Sánchez de Lozada que usara la fuerza para disolver las manifestaciones e impedir las marchas son los mismos que ahora lo acusan de genocidio.

El presidente Mesa dijo que está bajo presión para usar la fuerza pública.
Hay quienes aprovechan el río revuelto y atizan un fuego que puede terminar quemando muchas cosas. La Unión de Jóvenes Cruceñistas, de Santa Cruz, dijo a la BBC que sus afiliados no están dispuestos a permitir que los comunistas se apoderen de Bolivia.

Su vocero Víctor Hugo Castedo declaró que el problema del país es racial y que la oposición es una minoría racista que quiere avasallarlos y quedarse con el país y con el gas.

Y uno, del otro lado del mar, del otro lado del mundo, se da cuenta de que la guerra civil parece inevitable.

También se da uno cuenta de que iniciar una guerra sigue siendo fácil, y que lo difícil será detenerla porque la sangre que se derrame va a separar todavía más a un pueblo dividido que ya tiene la cabeza tan caliente como el corazón.

Todos tienen derecho a Bolivia

En casos como el Bolivia uno se pregunta si la comunidad internacional, que es otro nombre del grupo de los poderosos, tiene el deber o el derecho de intervenir para evitar destrucción y muerte, como ha hecho en otras partes.

Pensemos en la Organización de Estados Americanos, que parece a punto de despertar de un letargo que duró más de medio siglo, y cuyo antecedente original pudo haber sido la patria americana unida de corazón que soñó Bolívar en 1826.

"Todos tienen derecho a ser bolivianos".
Después de todo, la OEA es una organización internacional que tiene el propósito de lograr un orden de paz y de justicia en la región, aunque no pueda intervenir en problemas internos de las naciones.

Pero quizá es mejor que no haya más manos en el conflicto boliviano, ya de por sí un rompecabezas imposible.

También sería simplista decir que esta vez se trata de un enfrentamiento final entre los vestigios indígenas y los restos de un imperio que se ahogó en sus propias pompas hace varios siglos.

Los aymaras, es decir los urus, los chipayas, los omasuyos, los pacajes, los sicasicas, los curahuaras y los carangas en el sur del altiplano tienen tanto derecho a ser bolivianos como los quechuas de los valles, y los charcas, los chicas, los yamparas, los misques, los lipes y los clisas, o los chiriguanos en los contrafuertes andinos del este y sureste.

Lo mismo pasa con las tribus nómadas de los llanos orientales y surorientales, como los mojos, los chiquitos, los guarayos, los yuracarés, los tobas, y con quienes nacieron después en las ciudades y descienden de quienes vinieron al continente en busca de una vida mejor y hallaron lo que hallaron.

Lo cierto es que ya nadie es lo que fue, y que el mestizaje y otros fenómenos de nuestro tiempo nos han hecho si no iguales semejantes a todos, aunque por el momento algunos bolivianos no parecen muy dispuestos a aceptarlo, tal vez porque no se dan cuenta de que esa es la raíz del árbol del problema.

Miguel Molina
Columnista, BBC Mundo

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Lea ademas:
BBC Mundo: Laberinto Boliviano
BBC Mundo: La columna de Miguel

Leyendo imagenes: Zapatistas

Leyendo imagenes: Zapatistas

Son 6 los seres que habitan la rustica casa de delgados palos y un techo de lamina, la familia posa para la cámara del fotógrafo, todos cubren sus rostros con pasamontañas y pañueletas que parece ser el signo de sus raices y su lucha, el padre con pasamontañas de lana negra es el único que trae zapatos, su mujer y sus niños descalzos, todos ,desde el bebe, miran al fotógrafo con sus fervorosos ojos zapatistas.
La ideologia comienza en los brazos maternos. El "Ya basta" se prolonga en la respiración de mis hijos, parece decir el padre , el maestro, el guerrillero...
La madre, aunque no se la vea ni se la oiga, sonrie por el simple hecho de traer a su hijo en el brazo. Sabe que su criatura es hermosa y fuerte y que su gorro de Lana lo protege de los malos espíritus
La niña, compensa la desnudez de sus pies con un cinturón de mariposa que bien podría echarla a volar si los aires son propicios.
Los niños, tras las caritas castigadas por el clima, pronto iran a la escuela quiza con zapatos o quiza descalzos, quiza con camisa o talvez panzoncitos con el ombligo fuera. Ellos, como sus pequeños amigos, ya no esperan, viven porque el maestro les recuerda, cada dia, que a eso se viene a la tierra, a vivir, carajo.
Pero asi, humildes, como se los ve los zapatistas llevan su corazón vivo en el pecho y saben que son únicos e irremplazables porque nada sucede dos veces. De la firmeza de sus manos de selva y sol surgen las plantas y la nueva vida...

Voluntad de morir

Mario Vargas Llosa*

Los dioses, o tal vez el diablo, decidieron premiar la sensatez de los bolivianos haciéndoles descubrir en su subsuelo vastísimos yacimientos de gas.

Tal vez la historia de ciertos países sería menos esotérica, para no decir indescifrable, si pusiéramos en tela de juicio la creencia, apuntalada y universalizada desde el optimismo filosófico del Siglo de las Luces, según la cual forma parte de la naturaleza de todos los pueblos la vocación de progreso, justicia y libertad. Porque, aunque es indudable que esta predisposición parece existir, en efecto, en las sociedades que han evolucionado desde la escasez hasta la prosperidad y desde el absolutismo hacia la democracia, lo cierto es que hay otras en las que aquel impulso natural colectivo brilla por su ausencia y, en su reemplazo, parece prevalecer una clara preferencia por el estancamiento, la involución histórica y hasta el suicidio económico y social.

Las razones por las que esta naturaleza reaccionaria y antimoderna se enraíza en una sociedad son muy variadas —ideológicas, religiosas, culturales— y, afortunadamente, cambiantes, lo que significa que, en distintas épocas de su desenvolvimiento, un mismo país puede estar en la vanguardia del progreso y en el furgón de cola de la modernidad. Los casos ejemplares de este fenómeno son, en Europa, Francia y, en América Latina, Argentina. Probablemente pocas naciones han hecho avanzar tanto el progreso social, económico y cultural en el mundo como Francia, sin cuyos pensadores, artistas, estadistas, y sin la voluntad transformadora y modernizadora de vastas capas de su población en los siglos XVIII y XIX, el mundo sería infinitamente más pobre y menos libre de lo que es hoy. ¿Por qué se ha extinguido ese espíritu en la sociedad francesa y lo ha reemplazado ese terrible letargo y resistencia a la modernización que está, paso a paso, hundiendo cada día más a Francia en una decadencia que parece irreversible? La Francia de la Enciclopedia y de les philosophes que inventó el universalismo, proclamó los Derechos del Hombre, inauguró la secularización de la cultura, es hoy una sociedad profundamente conservadora y reaccionaria, tratando desesperada y absurdamente de oponerse a la gran revolución de nuestro tiempo que es la globalización y oponiéndole un nacionalismo anacrónico y cerril, del que, aunque utilizando argumentos distintos, se alimentan prácticamente todas las fuerzas políticas, desde el fascista Le Pen hasta la extrema izquierda comunista y trotskista, pasando por gaullistas, republicanos, socialdemócratas y socialistas. El sector moderno y liberal es, políticamente hablando, insignificante y sin posibilidad alguna en lo inmediato de revertir este lento avance de la sociedad francesa hacia el abismo.

Esta involución recuerda la de la Argentina. Ya casi todo el mundo ha olvidado, luego del trágico espectáculo del país en los últimos decenios, que esta nación fue una de las más ricas y progresistas del mundo, una verdadera potencia industrial a principios del siglo XX, con un sistema educativo comparable a los mejores del planeta, que acabó con el analfabetismo antes que tres cuartas partes de Europa lo consiguieran, y que, a mediados del siglo XX, tenía todavía —aunque los desafueros del peronismo ya habían comenzado la tarea de zapa y demolición de su prosperidad— una vasta clase media, emprendedora, culta, y de un altísimo nivel de vida. (¿Alguien recuerda que esa Argentina rica envió harina y carne a la pobrísima España de la posguerra?). En menos de medio siglo, sin que mediara ninguna razón natural, única y exclusivamente por la incompetencia demagógica de su dirigencia política, y la ceguera y sinrazón con que enormes sectores populares apoyaron los desvaríos de aquélla —nacionalizaciones, populismo desenfrenado, intervencionismo estatal en la economía, mercantilismo y corrupción— Argentina ha conseguido la hazaña de regresar al tercermundismo del que fue uno de los primeros países en salir, y debatirse, ahora, en sus inevitables secuelas: pobreza, desempleo, crispación social, marginación, y una astronómica deuda que gravitará mucho tiempo como lastre asfixiante sobre todo plan de reforma y desarrollo. Produce vértigo comprobar que el mayor responsable de esta catástrofe histórica sin parangón, el peronismo, siga gozando en Argentina del favor popular al extremo de haber erradicado a todo otro competidor en la liza electoral en un futuro más o menos próximo. Si esto no es vocación de suicidio, no sé qué es.

¿Y cómo llamar a esa fantástica carrera en la que parece haberse lanzado el pueblo boliviano hacia su ruina y desintegración? En 1985, en su cuarta presidencia, Víctor Paz Estenssoro tuvo el coraje de llevar a cabo reformas radicales e inequívocamente modernizadoras, que salvaron a la sociedad boliviana del caos de una hiperinflación astronómica en la que los precios cambiaban tres veces al día y el valor de los salarios se escurría entre los dedos de los trabajadores apenas los cobraban. El gran sacrificio que esto significó, el pueblo boliviano lo soportó con estoicismo, apoyando las medidas modernizadoras: la privatización del sector público, los incentivos a la inversión extranjera, el apoyo a la exportación, y, en suma, la reversión de la tendencia populista, intervencionista y estatizadora, impulsada por el propio Paz Estenssoro en los años cincuenta, que hizo de Bolivia uno de los países más pobres e inestables del planeta.

Las reformas dieron resultados apreciables y la economía boliviana comenzó a crecer, a atraer capitales extranjeros, y su vida política a estabilizarse, por primera vez en una historia en la que nunca antes un presidente elegido democráticamente había podido terminar su mandato. Había elecciones libres y alternancia en el poder. La política económica se mantenía y muchos países latinoamericanos empezaron a mirar con envidia y admiración al país del Altiplano. Entonces, los dioses, o tal vez el diablo, decidieron premiar la sensatez de los bolivianos haciéndoles descubrir en su subsuelo vastísimos yacimientos de gas y de petróleo. Fue la catástrofe. La aparición de esa riqueza, que en cualquier sociedad normal sólo hubiera provocado alborozo y alentado la voluntad de progreso nacional, en Bolivia tuvo un efecto cataclísmico: la antigua demagogia populista resucitó, ganó las calles, y, capitaneada por supuestos líderes “indígenas” como Evo Morales (del Movimiento al Socialismo) y Felipe Quispe (Movimiento Indigenista Pachakuti), desencadenó una crisis que ya tumbó al presidente Sánchez de Lozada y amenaza ahora con tumbar a quien lo sucedió, el presidente Carlos Mesa, y sumir al país, además de la parálisis económica en que ya se encuentra, en la anarquía, una guerra civil o un golpe de Estado y precipitar acaso el desmembramiento territorial de Santa Cruz, la región más afluente y más moderna de Bolivia. ¿Cómo calificar a todo este proceso si no llamándolo locura colectiva, peste de estupidez?

Es una ingenuidad de europeos amantes del exotismo creerse aquello de que el dirigente de los cocaleros bolivianos y el gran hacedor del desbarajuste en que se halla su país, Evo Morales, es un “indígena” luchando por mejorar la suerte de su comunidad étnica. En verdad, es un criollo lenguaraz, vivo como una ardilla, y que no se propone resucitar el Imperio de los Incas, ni el Tiwanaku, sino seguir las huellas de sus maestros, amigos y mentores, Fidel Castro y Hugo Chávez (este último es, además, el financista del MAS), capturando el poder absoluto e instalando en Bolivia una dictadura marxista. No es imposible que lo consiga, por la vía democrática de las urnas. En las últimas elecciones salió segundo, a muy poca distancia del vencedor, y ahora domina las calles, apoyado por sectores campesinos y mineros y por la COB, la Central Obrera Boliviana. Su popularidad sólo es explicable por aquella pulsión de muerte que, según Freud, se disputa en el légamo de la personalidad humana con la erótica la orientación de la vida y va trazando, desde el inconsciente, el destino del individuo. Evo Morales ha conseguido paralizar dos intentos de dar una Ley de Hidrocarburos que permita a Bolivia beneficiarse de los yacimientos de gas y de petróleo y quemar etapas en el desarrollo, creando puestos de trabajo y elevando los niveles de vida de los sectores desfavorecidos. Y ha declarado, sin empacho, que es preferible que estas riquezas permanezcan en el subsuelo en vez de servir para enriquecer a “las compañías capitalistas y al imperialismo”. O sea, ya sabe el pueblo boliviano lo que le espera si el popular Evo Morales toma el poder.

Ante este riesgo, hay irresponsables que creen que el mal menor es llamar a los cuarteles y entregar el gobierno a un Pinochet. Es decir, apagar el incendio echando chorros de alcohol y querosén a las llamas. Si los cuartelazos y los caudillos militares resolvieran los problemas, Bolivia sería Suiza o Suecia, no Bolivia. Porque en sus doscientos años de historia republicana ha tenido más golpes de Estado y más dictadores militares que todos los otros países de la Tierra. En verdad, a ello se deben en gran medida su postración, sus desigualdades abismales, su atraso. Una dictadura no es jamás la solución.

Hay que aceptar la democracia con todas sus consecuencias. Hoy en día, el país más aislado sabe perfectamente, examinando su pasado o el presente de muchos de sus vecinos, lo que significa acabar con el estado de derecho, y entregar el poder a un Fidel Castro, a un Fujimori, a un Hugo Chávez, a un Somoza, a un Trujillo, a un Papa Doc. Si, a pesar de ello, teniendo la oportunidad de escoger, elige suicidarse, yo creo que su vocación tanática, masoquista, debe ser respetada. Que experimente en carne propia las secuelas de su libre decisión. Tal vez así aprenda, reaccione, cambie. Afortunadamente, la historia moderna está llena de ejemplos de sociedades que, rendidas ante la fascinación de un dictador —Hitler, Mussolini, Franco, Salazar, Pinochet—, después de pasar por el horror, han aprovechado la lección y son hoy sociedades donde la democracia parece irreversible. O, tal vez, no, y prefiera perseverar en el error. Allá ella.

© Mario Vargas Llosa, 2005
© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados
a Diario El País, SL, 2005

The War of the hydrocarbons:. Episode III

The War of the hydrocarbons:. Episode III

Guerra! la Republica se desmorona
ante los bloqueos de los despiadados
Lord's Socialistas.
Hay protagonistas en ambos bandos, pero
el mal, la incapacidad y la ineptitud esta por todos lados.

En un contundente movimiento el
líder separatista del oriente,
ha conseguido levantar, en nombre de la autonomía,
a todo un pueblo en contra del gobierno
que a estas alturas no gobierna.

En el otro bando (que también esta en contra de la Republica)
Dark-Evo- Morales se ha infiltrado en la capital
de la República con un gran numero de
seguidores y otro inmenso numero de
droides-sindicalista de los mundos Alto-s
pidiendo la nacionalización de los hidrocarburos.

El supremo mandatario de la Republica
se encuentra rodeado por todos sus flancos
(incluso por los que gobiernan a su lado).
En una ultima jugada estratégica
lanza otro repetitivo discurso
que no hace otra cosa que empeorar las cosas...

Esta entretenida e interminable saga cuenta la historia de un pequeño país de un pequeño planeta de una galaxia muy lejana, el cual tiene la desgracia de poseer enormes reservas de gas. Desgracia porque, lejos de significar para el país desarrollo y crecimiento (o sea, un final feliz) el gas se convierte en una especie de “manzana de la discordia” entre los grupos sociales del país, los cuales buscan utilizar esta riqueza para sus fines particulares.
La historia está protagonizada por un elenco de coloridos personajes, entre los cuales se encuentran el presidente Carlos Skywalker Mesa, Darth Evo Morales y, por supuesto, un largo número de embajadores de otras galaxias que también quieren hincarle el diente a las reservas de gas.

En el inicio de la saga, Episodio I: La Guerra del Gas, vemos al pequeño país sumido en el caos, la violencia y la incertidumbre. Luego los enfrentamientos cesan y nace la “agenda de octubre”, un pacto de sangre entre el nuevo presidente Skywalker y el pueblo, que incluye la Ley de Hidrocarburos. Hasta el final del episodio, todos los personajes esperan la promulgación de la dichosa ley para poder exportar gas al Imperio. Sin embargo los plazos expiran y el negocio se desintegra.

El segundo capítulo de la saga se denomina Episodio II: El Referéndum. Éste es el capítulo más aburrido de la historia, pues las famosas cinco preguntas son analizadas hasta el cansancio durante varios meses. Lamentablemente, por más que se las explica nadie entiende nada, o peor, cada quien entiende algo distinto. El episodio concluye con la victoria del “Sí” y las palabras de Yoda: “Victoria dices Maestro Carlos Mesa (...) la guerra apenas acaba de comenzar”.

Ahora se inaugura el Episodio III: Janiwa *, el tercer capítulo de la intrigante saga. Esta parte de la historia comienza con bloqueos nacionales para lograr el 50 por ciento de regalías, continúa con la renuncia del Presidente, luego el rechazo de su renuncia y luego su amague de llamada a elecciones que no logra prosperar. El capítulo finaliza con la aprobación de la Ley y las protestas de sectores que piden la nacionalización.
¿Logrará Darth Evo sus cometidos? ¿Sucumbirá Carlos Skywalker al lado oscuro de la Fuerza? No se pierda el próximo capítulo de La Ley de Hidrocarburos, Episodio IV: Sálvese Quien Pueda.

Agradeciendo también a Camila Urioste por el gran aporte.

Testigo Musical

 

- Testigo recibido de: El forastero.

- Tamaño total de los archivos de música en mi ordenador: 13,1 GB (14.159.155.200 bytes) Contiene: 3.491, 198 carpetas.

- Último disco que me compré: Antojologia” de Manuel Monroy Chazarreta y Anywhere but home” de Evanescence (DVD-CD)

- Qué canción escucho ahora: Boulevard of broken dreams, Green Day. Faint, Linkin Park. (me tomo tiempo decidirme por los temas)

- 5 canciones que escucho un montón o que tienen algún significado para mi:

1.- Lolita, Orquesta de Mondragón: La lolita de Nabokov desde la perspectiva de Xavier Burruchaga y su orquesta que nos regalaron joyas que son básicamente literatura cantada.

2.- The man who sold the world, Nirvana: No eran solo gruñidos, tipos desaliñados cargados de todas las substancias ilegales, alcohol, noches de orgía y mucha distorsión. Llego el Unplugged en New York y sus guitarras acústicas nos demostraron y me sirvieron para demostrar que aquellos renegados con la vida que vomitaban “rape me” eran unos virtuosos y la versión The man who sold the world, en la ultima etapa de Cobain con la voz casi quebrada, nos hizo olvidar por un momento a Bowie.

3.- Después de Ti, Coda 3: Los amores de adolescente siempre dejan huellas, pero mas allá de eso, algo estaba pasando frente a nuestros ojos y oídos, aquellos noventa no fueron los mismos por estas tierras y Coda 3 era el lado mas amable y uno de los contados pero esenciales eslabones de un Boom en la escena sonora local con Loukass, Dies Irae, Track entre otros.

4.- Like Rolling Stone, Bob Dylan: Escuchar a Dylan es un placer aparte, se reinventa siempre que puede. Dos momentos de la incomparable Like Rolling Stone, una en Inglaterra, 1966 cuando se presenta con su guitarra eléctrica, el de las canciones de protesta y guitarra de palo a desaparecido y sus seguidores se sienten traicionados le gritan Judas… ¡Mientes! contesta Dylan, mira a “The Band” y crea un momento icónico ante abucheos y gritos que nada parecen importarle. La otra en su MTV unplugged, canta la piedra rodante y mientras trato de seguir su letra en su voz inescuchable, en mi deficiente ingles, me cambia la letra que casi me la sabia de memoria.

5.- Mana en vivo I y II, Mana. Las canciones de adolescente también se quedan en la memoria y suelen emerger en algún momento, una compilación de la banda mexicana en sus presentaciones en vivo, creo escuchar mi voz en algún coro en el Siles. Luego, los dos casettes serian fundamentales para mantener el contacto musical en tierras lejanas del último pelo del culo del mundo.

- 5 personas a las que les paso el testigo:

- Cruce de caminos
- Maribel
- Aloga
- Bene
- Su vida
- Y a todos que quieran llenarse de nostalgia encontrando su música olvidada.

Quizás sea el único en quejarme, pero me pareció escaso describir en menos de 10 canciones todo el mundo musical propio que uno lleva a sus espaldas.

Pero de todos modos acá les dejo algunas otras canciones que deberían escucharse.

 

Comic 19.08.04 - Calvin & HoBbes: Bill Waterson

Comic 19.08.04 - Calvin & HoBbes: Bill Waterson

Autor del que sólo puedo decir una cosa y esa cosa es genial: es el autor de una obra maestra . . . Calvin y Hobbes.

Tira sobre las aventuras y tonterías de un niño hiperactivo de imaginación desbordada cuyo mejor amigo es su tigre de peluche que, cuando no los ve nadie, se transforma (vía imaginación) en un magnífico tigre (Hobbes) que comparte juegos con Calvin.

Todos los comics usados en este tema son de propiedad intelectual del buen Bill a quien le debemos esta obra maestra.
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Tambien:
Bill Watterson

Liverpool... You'll never walk alone

Liverpool... You'll never walk alone

Era de esperarse, la semifinal fue infartante y la final no podia ser menos.
El nuevo rey de Europa es el Liverpool... que alguien me diga ahora que el futbol no es el rey de los deportes.
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Ademas:
Una final embrujada
Sensacional triunfo del Liverpool

Conceptos de autonomia

Conceptos de autonomia

Según la Real Academia de la Lengua Española, "autonomía" es la "potestad que dentro de un Estado tienen municipios, provincias, regiones u otras entidades para regirse mediante normas y órganos de gobierno propios". Es, además, una "condición de no depender de nadie". ¿Es esto lo que persiguen las entidades cívicas de Santa Cruz? ¿No será que, una vez lograda la autonomía se penetre peligrosamente en un estado de anarquía? Si consideramos que, según la misma Real Academia de la Lengua Española, anarquía es la "ausencia de autoridad o de poder político.- Desconcierto.- Confusión", caer de la autonomía al abismo de la anarquía pende apenas de un hilo.

Si el departamento de Santa Cruz o cualesquier otros se declaran autónomos, estarían aislándose del Gobierno nacional, separándose del resto de la República y renegando de la Constitución Política del Estado y de las leyes de la Nación. Tendrán que redactar su propia Constitución y leyes, pero ¿sobre la base de qué?, ¿con qué autoridad? Como en el caso de un Estado Federal, el departamento autónomo deberá elegir a sus propias autoridades, un poder ejecutivo, un poder legislativo y una corte judicial, si realmente quiere ser autónomo.

No habiendo el Congreso aprobado una ley convocando a un referéndum nacional vinculante para que el pueblo se pronuncie por un sí o un no a la autonomía de las regiones, la "Asamblea Provisional Autonómica" de Santa Cruz ha decidido, por su cuenta y riesgo, negando toda autoridad al Legislativo, convocar a un referéndum departamental autonómico, de manera que el 12 de agosto próximo se efectúe dicho referéndum junto con la elección de prefectos departamentales. Dirigentes del Comité Cívico Pro Santa Cruz anuncian que coordinarán con los demás departamentos de Bolivia para que se sumen a la implementación del proceso autonómico. ¿Cuáles departamentos quisieran también lograr su autonomía, a sabiendas de que podría desembocar en una situación de anarquía total?

Es evidente que el departamento de Santa Cruz cuenta con cuantiosos recursos naturales, incluyendo gas, petróleo, hierro, tierras fértiles para la agricultura y la ganadería y quién sabe cuántos más, pero ¿tendría la capacidad técnica y económica para aprovechar esos recursos con el fin de progresar y mejorar el nivel de vida de sus habitantes? ¿Tendrán los autónomos el poder y la capacidad para valerse por sí mismos, contratar créditos internacionales, mejorar sus recursos humanos y gobernar con el estilo de los Estados de la Unión? A manera de prueba bueno sería que las autoridades cívicas cruceñas se autoabastezcan de diesel importándolo o transformando el gas sin depender del Gobierno central.

Es cierto que el centralismo ha perjudicado notablemente a casi todos los departamentos del país. La burocracia monstruosa e ineficaz ha impedido avanzar más aceleradamente por los caminos del desarrollo nacional; pero ¿será la autonomización la herramienta para resolver ese problema? ¿No será que caeremos en una autonomización aún más perjudicial? ¿Por qué no encomendar a la Asamblea Constituyente el estudio a fondo de la realidad nacional actual para luego emprender la reorganización –o refundación, si se quiere- de la Nación Boliviana sobre la base de la experiencia de otras naciones más adelantadas? Esperemos que la sensatez se imponga frente a la imprudencia. Primero, la reforma de la Constitución. En caso contrario llegaremos a la anarquía.

Chat o Marihuana

Ya me parecía raro que escriban como teletubbies o el hecho de abreviar las palabras de las maneras mas ridículas...

Excesivo uso del chat y mensajería móvil reducen coeficiente intelectual

El uso indiscriminado del chat y la mensajería móvil puede reducir el coeficiente intelectual hasta dos veces más que fumar marihuana, afirma un estudio realizado por un equipo de psicólogos británicos.
El análisis encargado por la compañía informática Hewlett Packard, señala que estas formas de comunicarse, que se han convertido en un fenómeno que los expertos han llamado “infomanía”, pueden reducir hasta diez puntos el coeficiente intelectual de quien las practica de manera obsesiva.
Además de influir en el coeficiente intelectual, las nuevas tecnologías reducen la productividad de los empleados y crean estrés y mal ambiente de trabajo.


Quizá hubiera agradecido el estudio unos años antes, además el estudio parece ser un mensaje subliminal para hacernos MAS adeptos de la leyenda Bob Marley.

Lea ademas...

El azar es la metafora perfecta...

La existencia discurre en la mayoría de las ocasiones por un laberíntico camino con gran influencia de las circunstancias, muchas veces lleno de sorpresas y avatares y nada fácil, donde con frecuencia surge el azar con múltiples consecuencias: unas negativas y otras positivas. También podríamos representar a nuestra vida en un barco, que cruza mares y océanos con sus bonanzas y tempestades en busca de un anhelado puerto, que represente un lugar de descanso y de ventura. Porque en última instancia, la criatura humana siempre va en pos de ideas de felicidad. Y no pocas veces sufre de espejismos como los caminantes del desierto.

Los antiguos filósofos ya se ocuparon ampliamente del destino del hombre con sus fatalidades, casualidades, eventualidades, riesgos, aventuras... éxitos y fracasos en definitiva. Y buscaron explicaciones.

Hay muchas circunstancias, muchas situaciones... El problema es muy complejo y tiene diversas facetas. Son muy ilustrativas las biografías de personajes, tanto hombres como mujeres, que han destacado en alguna actividad o por un motivo especial en alguna época de la Historia. Analizar sus vidas en el supuesto de que tengamos los suficientes datos, tratando de descubrir sus incógnitas, es apasionante conocer la influencia o intervención en ellas del factor azar y suerte, dos palabras con significado muy semejante. Porque a todos nos interesa conocer las claves del éxito para aplicarlas en nuestras propias vidas. Y evitar el fracaso. No podemos soslayar el hondo tema de la educación y la formación humana en sus más variados aspectos, aparte del amplio mundo de los ideales y de los sentimientos, comprendiendo en este contexto también algo muy primordial como es la experiencia, a veces penosa, que adquirimos día a día con la correspondiente forja del carácter, que es fundamental.

Es incuestionable que existen el azar o la suerte, en más o menor medida o proporción, en la vida de las personas con resultados muy varios. Y que aparecen sorpresivamente, condicionándolas hasta muy profundamente para bien o para mal. Es una circunstancia que surge de pronto y que altera la existencia de forma notable... hasta drástica y dramáticamente. Se puede poner muchos ejemplos: un accidente, una pérdida de empleo, una enfermedad, una aguda crisis económica y social, una revolución, una guerra, toda clase de cataclismos naturales como terremotos, huracanes, inundaciones...

Por el contrario, hay golpes de suerte inesperados y que resultan muy favorables: premios de lotería y quinielas; determinadas circunstancias propicias, que hacen progresar; la aparición de una persona poderosa e influyente en un determinado asunto vital que protege y ayuda; una agradable etapa de paz y prosperidad con el consiguiente bienestar; el famoso "tío" rico de América, que ha dejado una fortuna... y mil otros motivos de ventura, que pueden surgir en cualquier momento por "chiripa" con la consiguiente alegría.

La existencia es una caja de sorpresas, en la que el azar y la suerte juegan en la misma un papel muy importante en muy variados aspectos negativos y positivos, como decía al principio.