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De Cabildos, otros sueños y otras pesadillas

El viernes 20 de Julio se ha dado una situación insólita en toda la historia de Bolivia, una congregación de personas que supera lo imaginado. Dicen que fueron poco mas de dos millones y soy reacio a creerlo, aunque claro el exitismo me pueda invocar a hacerlo prefiero apostar por la nada friolera suma de millón y medio. Siempre he dudado de la participación activa de los paceños y no es porque a nadie le interese, es porque siendo la ciudad de La Paz una gran metrópoli que fácilmente roza el millón de habitantes entre viandantes, profesionales, orates, aparaditas, bloggers, músicos y demás juntucha, las actividades se reparten por miles mas allá de la familia y el trabajo, decenas de exposiciones artísticas se ven en una noche, mas allá de los conciertos, presentaciones teatrales y demás actividad cinéfila, aun hay tiempo para el turismo interno y partidos de fútbol que ya sea por la liga profesional o las ligas amateur de los barrios, reparten a los vivientes de La Paz en diversas actividades, encontrando así pocas afinidades comunes que los congreguen en una sola.

Afinidad común que surgió para reunirse defendiendo el lugar de la sede de Gobierno y la Capital política de Bolivia, que hace poco mas de un siglo permanece acogida en la ciudad y que nadie había encontrado motivo suficiente para cuestionarlo, porque bien o mal, el termino de “crisol de la Bolivianidad” se reducía y tomaba forma y lugar en el espacio vital de La Paz y su plaza Murillo. Tomo partido y hago que me duela un poco mas y decir que aun no habían razones para cuestionar la capitalidad política de Bolivia y estaban (y están) lejos de haberlas. Pero resulto que la política nos ha dado un revés y ha encontrado argumentos que aun siendo insuficientes han logrado cuestionar el valor patriótico de La Paz y ahora la historia de mas de 100 años ha sido errónea. Han encontrado a La Paz indefensa ante mi miedo que creía que era solo paranoia, una daga fría clavada por la espalda se ha incrustado en la ciudad, una daga venida de los que aun me niego a creer.

Pero sus hijos le han dado el respaldo, porque paceños, pero ante todo Bolivianos han sabido acudir al llamado pacifico. El cabildo fue multitudinario, jamás imagine ni en mis sueños más patrióticos ver semejante espectáculo. El pecho se infla, al ver la tricolor al aire, porque al fin y al cabo a Bolivia nos debemos, a nuestra bendita tierra. Contengo la lágrima. Las banderas, el cielo, la gente y el Illimani son poéticos, e invitan a escribir los versos más hermosos que se niegan a salir de un no poeta.


Fotos: 20 Imágenes del Cabildo en El Alto, La Paz, Bolivia (20/07/2007) – Link (Álbum Picasa)

Días después vinieron las reacciones, tristemente veo que las palabras unidad de los bolivianos, poco o nada ya valen venida de boca de aquellos miles de bolivianos. Creer en la unidad del país desde La Paz se ha convertido en un pecado, porque desde otros ojos nos hemos convertido en soberbios, dictatoriales y blasfemos con nuestra propia patria, en menos de dos días he visto como La Paz se ha convertido en boca de analistas políticos y dueños de ciudades, en el mal de Bolivia de los últimos 110 años y el dolor de la daga fría lo he sentido en mi propio corazón. La confabulación ha funcionado, el miedo de los separatistas al ver el cabildo se ha cambiado por la sonrisa siniestra al ver como han transformado aquella reunión patriótica, en un acto soberbio visto desde otros ojos y gritado por otras bocas.

He creído en mi patria y por esa razón me he volcado a las calles, como lo haría en aquella desgarradora guerra del gas, he creído que la unidad de Bolivia proclamada desde La Paz podría repetirse en los demás suelos de Bolivia y he cargado mi bandera boliviana a las espaldas, he creído en La Paz y al no tener bandera paceña me he hecho de una polera bolivarista y creo que como yo, muchos aun tiene fe en una Bolivia como una sola y aun creo que La Paz puede ser un órgano vital como los otros 8 de este país a quien nos debemos. Triste será ver surgir viejos odios, viejas heridas del pasado en un tema que solo abrirá una caja de Pandora y cuyos resultados me niego a predecirlos. Mientras los buitres, dueños de ciudades, esperan acurrucados para luego darse un festín.

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3 comentarios

jose luis -

viva Bolivar y la Paz y nada mas(en broma),viva toda Bolivia y realmente me hicite ver semejante grandiosidad de la gente de nuestra querida La Paz

Rudiger -

Lo único que apaño la fiesta, creo yo, es la agresividad (ya característica e innecesaria) de los líderes de los diferentes movimientos sociales y campesinos, los constantes "ultimátums" no hacen otra cosa sino perpetuar esa imagen intransigente que tiene el occidente del país.

nois de lean -

que fuerza, que temple de mi chuquiago, sin dudar que si estaría en la paz con gusto me iba a aglomerar con ese par de millones.
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