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El jugador, el arquero y el ídolo en 2006

El jugador

El 2006 no nos ha traído ídolos nuevos, los llamados a serlo simplemente demostraron que son ídolos solo para clubes, confiaba en Messí pero Pekerman no le dio los minutos necesarios y elimino a Argentina. Confiaba en Ronaldinho, una pena que Brasil no tenga camisetas azulgranas y que Etto y Deco no jueguen para Brasil. Confiaba en Rooney, pero mostró su malacrianza. Pero merecido o no considero que el mejor jugador joven del mundial fue Cristiano Ronaldo, lleno el vació que dejaron las bicicletas de Ronaldinho, el desmarque y las gambetas endemoniadas de Mecí y el vació del empuje de Rooney, en el partido semifinal se cargo a Portugal a las espaldas, triste fue nadie haga lo mismo.

Corre, jadeando, por la orilla. A un lado lo esperan los cielos de la gloria; al otro, los abismos de la ruina.
El barrio lo envidia: el jugador profesional se ha salvado de la fábrica o de la oficina, le pagan por divertirse, se sacó la lotería. Y aunque tenga que sudar como una regadera, sin derecho a cansarse ni a equivocarse, él sale en los diarios y en la tele, las radios dicen su nombre, las mujeres suspiran por él y los niños quieren imitarlo. Pero él, que había empezado jugando por el placer de jugar, en las calles de tierra de los suburbios, ahora juega en los estadios por el deber de trabajar y tiene la obligación de ganar o ganar.
Los empresarios lo compran, lo venden, lo prestan; y él se deja llevar a cambio de la promesa de más fama y más dinero. Cuanto más éxito tiene, y más dinero gana, más preso está. Sometido a disciplina militar, sufre cada día el castigo de los entrenamientos feroces y se somete a los bombardeos de analgésicos y las infiltraciones de cortisona que olvidan el dolor y mienten la salud. Y en las vísperas de los partidos importantes, lo encierran en un campo de concentración donde cumple trabajos forzados, come comidas bobas, se emborracha con agua y duerme solo.
En los otros oficios humanos, el ocaso llega con la vejez, pero el jugador de fútbol puede ser viejo a los treinta años. Los músculos se cansan temprano: -Éste no hace un gol ni con la cancha en bajada.
-¿Éste? Ni aunque le aten las manos al arquero.

O antes de los treinta, si un pelotazo lo desmaya de mala manera, o la mala suerte le revienta un músculo, o una patada le rompe un hueso de esos que no tienen arreglo. Y algún mal día el jugador descubre que se ha jugado la vida a una sola baraja y que el dinero se ha volado y la fama también. La fama, señora fugaz, no le ha dejado ni una cartita de consuelo.

El arquero

Un arquero lleno de experiencia, atajo todo lo que había que atajar, le hicieron un gol que fue un autogol, su compatriota le dio un sopapo inflando su valla. El italiano Gianluigi Buffon, esta a punto de llevarse el premio al mejor jugador del torneo seria todo un merito, para un aguafiestas.

También lo llaman portero, guardameta, golero, cancerbero o guardavallas, pero bien podría ser llamado mártir, paganini, penitente o payaso de las bofetadas.
Dicen que donde él pisa, nunca más crece el césped.
Es un solo. Está condenado a mirar el partido de lejos. Sin moverse de la meta aguarda a solas, entre los tres palos, su fusilamiento. Antes vestía de negro, como el árbitro. Ahora el árbitro ya no está disfrazado de cuervo y el arquero consuela su soledad con fantasías de colores.
Él no hace goles. Está allí para impedir que se hagan. El gol, fiesta del fútbol: el goleador hace alegrías y el guardameta, el aguafiestas, las deshace.
Lleva a la espalda el número uno. ¿Primero en cobrar? Primero en pagar. El portero siempre tiene la culpa. Y si no la tiene, paga lo mismo. Cuando un jugador cualquiera comete un penal, el castigado es él: allí lo dejan, abandonado ante su verdugo, en la inmensidad de la valla vacía. Y cuando el equipo tiene una mala tarde, es él quien paga el pato, bajo una lluvia de pelotazos, expiando los pecados ajenos.
Los demás jugadores pueden equivocarse feo una vez o muchas veces, pero se redimen mediante una finta espectacular, un pase magistral, un disparo certero: él no. La multitud no perdona al arquero. ¿Salió en falso? ¿Hizo el sapo? ¿Se le resbaló la pelota? ¿Fueron de seda los dedos de acero? Con una sola pifia, el guardameta arruina un partido o pierde un campeonato, y entonces el público olvida súbitamente todas sus hazañas y lo condena a la desgracia eterna. Hasta el fin de sus días lo perseguirá la maldición.

El ídolo

No nacieron ídolos, pero Zinedine Zidane con los años encima consolido que es la otra obra maestra después de Platini. Hizo y enseño todo lo que los jóvenes no hicieron, saco un conejo de su sombrero de mago, se mando un golazo, encandilo al público con su capacidad de organizar a todo el equipo francés. Manejo la batuta y demostró que el diablo sabe mas por viejo que por diablo, todo ello en un partido y medio. Zidane sin duda un ídolo.

Y un buen día la diosa del viento besa el pie del hombre, el maltratado, el despreciado pie, y de ese beso nace el ídolo del fútbol. Nace en cuna de paja y choza de lata y viene al mundo abrazado a una pelota.
Desde que aprende a caminar, sabe jugar. En sus años tempranos alegra los potreros, juega que te juega en los andurriales de los suburbios hasta que cae la noche y ya no se ve la pelota, y en sus años mozos vuela y hace volar en los estadios. Sus artes malabares convocan multitudes, domingo tras domingo, de victoria en victoria, de ovación en ovación.
La pelota lo busca, lo reconoce, lo necesita. En el pecho de su pie, ella descansa y se hamaca. Él le saca lustre y la hace hablar, y en esa charla de dos conversan millones de mudos. Los nadies, los condenados a ser por siempre nadies, pueden sentirse álguienes por un rato, por obra y gracia de esos pases devueltos al toque, esas gambetas que dibujan zetas en el césped, esos golazos de taquito o de chilena: cuando juega él, el cuadro tiene doce jugadores.
-¿Doce? ¡Quince tiene! ¡Veinte!
La pelota ríe, radiante, en el aire. Él la baja, la duerme, la piropea, la baila, y viendo esas cosas jamás vistas sus adoradores sienten piedad por sus nietos aún no nacidos, que no las verán.
Pero el ídolo es ídolo por un rato nomás, humana eternidad, cosa de nada; y cuando al pie de oro le llega la hora de la mala pata, la estrella ha concluido su viaje desde el fulgor hasta el apagón. Está ese cuerpo con más remiendos que traje de payaso, y ya el acróbata es un paralítico, el artista una bestia: -¡Con la herradura no!
La fuente de la felicidad pública se convierte en el pararrayos del público rencor: -¡Momia!
A veces el ídolo no cae entero. Y a veces, cuando se rompe, la gente le devora los pedazos.


Siempre con la bíblia del fútbol bajo el brazo y el evangelio de San Eduardo Galeano.

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6 comentarios

Jordan 11 -

Fondness is not frenzy, it is a power of life. Everyone has the right to pursue what he or her likes.

Yo -

Esta historieta de quino es llevada a la realidad:
http://img375.imageshack.us/img375/3650/earningmoneyishard2ts.jpg
"Police arrest cement soccer ball pranksters"
http://today.reuters.com/news/newsArticle.aspx?type=oddlyEnoughNews&storyID=2006-07-05T180919Z_01_L04727574_RTRUKOC_0_US-GERMANY-BALLS.xml

Javier Rodríguez -

De acuerdo con lo que dices, pero creo que este ha sido el mundial de los "perros de presa", sí de los mediocampistas mordedores como Viera, Makelele y Gattuso (por nombrar nada más a los finalistas).

Zidane se nos retira con una copa en la mano y con la sensación de que con una pretemporada rigurosa, para recuperar lo físico, el Zizou da para unas tres temporadas más de alto nivel.

Cristiano Ronaldo me parece el paradigma del futbol individualista, y por eso no me gusta tanto como un Van der Meyde o Giuly para esa posición, o el propio "primer" Figo. Es habilidoso y todo, pero su estilo se parece tanto al del Conejo Arce como el de Gattuso al de OScar Sánchez.

Ah, y ¿Que tal Ribery? Sorpresivo gran jugador, no hay duda de ello. Y en este mundial se escondieron los goleadores y los llamados a ser figuras, ninguno asomó a la "hora de la hora". Entre el vergonzoso Brasil, las decepciones europeas y la suplencia de Messi, quedó muy poco para deleitarnos

Saludos y a no olvidar el partido : Borges Vs. Camus

jpcik! -

Los jugadores "jóvenes" me dejaron con sabor a poco en general. No se si vale la pena darles un premio especial por haber nacido hace no tanto tiempo. Pero en fin, me voy por Podolski, quien a pesar de no mostrar enorme talento, puso alguno que otro gol, y se impuso como titular en la selección local, con toda la responsabilidad que ello implica, y a pesar de todas las críticas que le arrojaron antes del 9 de junio. Podolski venía del modesto equipo de Colonia, que no tuvo una precisamente buena temporada. Pero ahí está el delantero, inclusive tomando la responsabilidad de un penal ante Argentina. De Cristiano Ronaldo esperaba un poco más, pero los mundiales son cortos y no siempre muestran todo lo que uno u otro jugador puede hacer.


Con Buffon no discuto. y sobre ZZ... merece algunas estatuas, creo que voy a hacer una por aquí.

El equipo de la blogoteca -

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Almada -

Comparto tu elección de Cristiano Ronaldo, ya que los últimos partidos le dieron el tirón de orejas y lo puso todo por el equipo, más allá de bicicletas. Messi una pena, pero me temo que los siguientes mundiales dará cátedra. De momento a disfrtuarlo los braugranas!!

Sobre el arquero, pongo al mismo nivel a Buffón y al portero portugués, que además de ser un maestro para tapar penales, se mostró muy bien en todos los partidos.

Y bueno, ZZ sin comentarios, crack como pocos y entra directo a la historia.
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