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El ecléctico había muerto sin rezar una oración a Dios. El ecléctico vivió su vida en total eclecticismo. El cielo le abrió las puertas de par en par, a pesar de su ateismo. Después de transitarlo todo. Todo el cielo, todos los cielos, llego al infinito. Tampoco allí pudo encontrar a Dios. Vagó por los astros, quien sabe cuanto tiempo, hasta que le toco reencarnarse.
Hoy es un monje anacoreta. Cree y ama a Dios por sobre todas las cosas, con la lontana esperanza de encontrarlo cuando vuelva a morir. Comentarios » Ir a formulario
Autor: Kouncil Te escribo porque me puse por curiosidad a busacar blogs de gente de Bolivia(porque, a pesar que desde hace mucho soy adicta a leer blogs, recien me anime a abrir uno) ya que pense que no habia ninguno, y encontre el tuyo, así que estoy leyendo tus archivos a ver que tal. Fecha: 11/05/2005 08:24.
Autor: Miguel (MABB) Sera que el eclectico no se dio cuenta que Dios, precisamente, era ese cielo, todos los cielos, el infinito y los astros en el cual el ando?
Muy bueno tu cuento. Fecha: 11/05/2005 11:18.
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