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Huelgas, protestas y otra vision de ellas

Es evidente que en los últimos meses los movimientos gremiales y de otros han disminuido, pero no podemos decir que han desaparecido. Los petardos de dinamita no son frecuentes en la ciudad de La Paz, pero aún se los escucha, lo que nos intranquiliza.
Como siempre se ha sugerido que las protestas sean hechas de manera ingeniosa, han aparecido personas del sector de desocupados que, desnudas, se amarraron a postes y árboles como una forma de reclamar y pedir lo que es difícil conceder. ¿Será una forma de copiar a miles de desnudos que en Europa y Chile tratan de demostrar que se puede caminar sin ropa, aunque en este caso en defensa de la ecología?
Estamos distorsionando la protesta al arremeter por cualquier cosa contra el Gobierno nacional. Lo peor es que se busca parches para problemas que tienen que ser solucionados en grande, a nivel estructural; empero esa misma perturbación social impide que haya concentración de esfuerzos de los gobernantes para establecer políticas de proyección o que las mismas no tengan que ser postergadas.
“Hasta las últimas consecuencias” gritan los protestantes y se está queriendo copiar la actitud de aquellos que se inmolan en otros países por diversos motivos. Lo cierto es que hay hambre, que no se crea suficientes puestos de trabajo, pero tampoco contribuimos a contar con un clima que nos lleve a la reactivación de lo poco que tenemos y a captar inversiones en el campo de la industria.
Hay temas que son lacerantes y se está buscando cambios, por ejemplo que el petróleo que es nuestro tengamos que comprarlo con precio internacional, por imposición de foráneos. Países como Venezuela y Brasil tienen políticas claras para el consumo del petróleo de su propio subsuelo. Problemas como el mencionado motivan la protesta popular. Después del Referéndum, en el panorama político apareció el asunto de la Ley de Hidrocarburos. A este respecto, ¿es imprescindible una Ley de cumplimiento del Referéndum? ¿No es mejor cumplir con todos los pasos marcados en esa consulta, sin recurrir a leyes intermedias que causan dudas?
Seguir atosigando al Gobierno con peticiones diversas, pensando que este es el momento, es estar equivocados, pues debemos procurar darle un respiro que sirva para elaborar políticas y aplicarlas de inmediato para encaminar al país hacia el progreso.
En muchos casos los paros pequeños, medianos y grandes, los bloqueos y los anuncios de más formas de presión nos están conduciendo a la irracionalidad. Resulta ahora que quienes ocupan los mercados municipales quieren que se les adjudique esos bienes del Estado ¿Por qué y con qué derecho? Así podría un dueño de casa que vive decenas de años pedir -irracionalmente- que se le venda las aceras y hasta la vía por donde corren los vehículos.
Bolivianos, estamos en la hora de la reflexión y del trabajo. Si no recapacitamos no saldremos de la pobreza y en vez de encontrar puestos de trabajo seguiremos en las calles incrementando la delincuencia. No podemos seguir así.

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